El exceso de cosméticos y medicamentos es daño común y frecuente a esa cubierta indispensable para la función normal del organismo, en opinión de la también Profesora Consultante de ese centro de altos estudios.
Los perfumes, por ejemplo, pueden hacer más sensible al sol a la piel, la cual recubre órganos y tejidos, y refleja, además, alteraciones de enfermedades, razón por la cual su examen físico constituye un reto para el médico.
Este reconocimiento es fundamental y forma parte de la exploración general que se realiza al paciente, para determinar la tensión arterial, pulso, respiración, temperatura, talla, estado de nutrición y grado de hidratación.
Entre las funciones de esa capa de tejido de cerca de 1,85 metros, resistente y flexible, figuran las metabólica, enzimática, sensorial, inmunológica y termorreguladora, según Mora.
Explica la especialista guantanamera que dos mil millones de células que componen la piel se renuevan de forma continua y 300 millones de ellas son reemplazadas cada día.
La entrevistada es autora de un novedoso método dirigido a fomentar habilidades en residentes de la especialidad y otros profesionales de la salud, las cuales deben permitirle mejorar la calidad del análisis dermatológico tradicional.
Su propuesta incluye junto al examen de la piel, el del sistema nervioso periférico, y forma parte de un software creado en coautoría con la Doctora Gloria Abijana Damián.
Todas las afecciones dermatológicas producen alteraciones psicológicas que las empeoran, y quienes las padecen
A esos pacientes deben comprender, indican ambas profesionales, que las de menor importancia (hemangiomas pequeños, fibromas cutáneos y queratosis seborreicas) no comprometen la vida ni la actividad diaria, pero la ansiedad y el exceso de tensión sí pueden perjudicar a esta última.
Para disminuir y frenar las arrugas en la piel, ellas recomiendan productos antioxidantes como la vitamina E, que reduce y elimina los radicales libres, auténticos aceleradores del envejecimiento cutáneo.













