La obra giraba en torno a un hombre muy alto y esbelto, cuyo cadáver aparece en las costas de un pueblo. A partir de ese hallazgo los pobladores de allí comienzan a especular sobre la identidad del individuo, hasta compararlo con un dios.
Este que les cuento no tiene nada de muerto, ni de santo, pero si de nobleza que acompaña su jovial carácter y su elevada estatura que le quedaría bien a un saltador de altura o voleibolista.
Él prefirió escoger una profesión para salvar vidas, porque confiesa que igual que en el deporte en esta se dan también retos.
Frank Guzmán Jefferd nació el 30 de Marzo de 1981 en el seno de una modesta familia de negros, en el barrio sur de la ciudad de Guantánamo. Cursó estudios en escuelas primarias, secundarias y la Universidad de Ciencias Médicas en su ciudad natal, y como otros jóvenes pudo graduarse en la profesión que más le gustó.
Con solo 28 años de edad, como residente en la Especialidad de Medicina General Integral, ya es el Médico de la Familia del Consultorio de La Tontina, intrincado lugar donde se accede por agrestes caminos, perteneciente al Consejo Popular de Maca Arriba, en el municipio de Niceto Pérez.
Periodista: ¿Cómo llegaste aquí, Frank? ¿Cada qué tiempo visitas a los tuyos en Guantánamo? ¿Ya te adaptaste al cambio de vida?
Médico: Siempre me ha gustado conocer lo nuevo. Antes ya había estado en Yateras, durante mi servicio social, y supe de la calidez con que los montañeses tratan a uno. Aquí soy el médico, pero a la vez el hijo adoptivo de muchas familias que me han acogido con beneplácito. Cuando me plantearon esta tarea en la Dirección Provincial de Salud, en Septiembre de 2009, no lo pensé dos veces y vine. Aprendo mucho cada día de ellos. La medicina verde es muy usada aquí y yo confío en ella, por eso escribo cada receta cuyo resultado sea palpable.
Voy a Guantánamo cada 15 días, a veces me demoro más. Y en cuento a lo de la adaptación: mira, nunca el campo es igual que la ciudad, pero solo el hecho de estar junto a personas que te necesitan, te obliga a hacerlo.
Periodista: ¿Con qué sector poblacional o grupo etáreo te gusta trabajar más?
Médico: Para mí un paciente, es un paciente, pero trabajar con niños requiere de una alta sensibilidad humana y quizás por eso a muchos de nosotros nos atraiga la pediatría, aunque es muy difícil.
Los ancianos también son muy delicados, en fin…Las embarazadas son muy complejas. Por suerte tenemos notorios resultados en el Programa de Atención Materno Infantil y gracias a la labor profiláctica de todos los que intervenimos, las organizaciones de masas, las promotoras de salud y del programa educa a tu hijo, entre otros factores no lamentamos muertes infantiles ni maternas, en este lugar tan distante, donde niños y madres parturientas antes de la Revolución, se morían en el traslado al hospital más cercano a unos 20 kilómetros por intransitables caminos.
Periodista: A simple vista se ve aquí a una población sana…
Médico: Sí, generalmente aquí no hay problemas serios de salud. Las Infecciones de Transmisión Sexual, ITS, son controladas al igual que otras transmisibles como las diarreicas y las respiratorias agudas, entre otras. Ahora estamos enfrascados en la prevención de la epidemia AH1.N1 y no tenemos casos ni sospechosos. No obstante no descuidamos las pesquisas permanentes y ante cualquier cuadro contamos con las condiciones mínimas para enfrentarlo.
Periodista: Cuando te vayas de aquí ¿no le habrás tomado ya mucho cariño a esta gente?
Médico: Claro, ese es el mayor riesgo. Tienes que acostumbrarte a querer a veces desde lejos. Lo que sucede que ellos están convencidos que donde quiera que yo esté siempre seré su médico de la familia, y cada vez trato de convencerlos de que los seres humanos debemos estar donde se nos necesite. ¿Si a usted le asignan una misión en Haití o donde sea, usted la rechaza, periodista?
Periodista: No, que va. ¿Pero no me digas que también tú vas a hacer preguntas aquí?
Sonrientes seguimos conversando. En el Consultorio también estaban Liover, un habitante de la zona y Alexei, el enfermero. Sabíamos que como Frank hay muchos, incluso fuera de Cuba, ofreciendo su ayuda solidaria en otros países, en condiciones difíciles, pero concientes de que solo se es verdaderamente revolucionario cuando se cultiva la utilidad de la virtud.













