Incluso por esa causa el país, otrora uno de los mayores exportadores de crudo en el mundo, se vio precisado a realizar algunas compras en otros mercados para satisfacer la demanda interna.
Sin embargo, ahora que el azúcar se ve envuelto en el aumento de precios que abarca a varios alimentos en el mundo, sustituir importaciones y lograr discretas ventas en mercados foráneos es una vía para que el MINAZ contribuya a aliviar la situación de las finanzas en moneda dura que tiene Cuba, agobiada por la crisis mundial, los efectos del bloqueo yanqui y las cuantiosas pérdidas causadas por tres huracanes hace algo más de un año.
Siguiendo esa línea estratégica, la entidad tiene el firme propósito en esta cosecha lograr el cumplimiento del plan de producción de azúcar, con economía de portadores energéticos. Además, la cifra planificada satisface la demanda nacional, estimada en unas 700.000 toneladas anuales, de ellas aproximadamente la mitad de azúcar refino y blanco directo.
Es en estas circunstancias que transcurre la zafra en la provincia oriental de Guantánamo, a cargo de la Empresa Azucarera Argeo Martínez, aunque con la contribución en caña de su homóloga Manuel Tames. La zafra pasada dejó aflicciones al colectivo de trabajadores del Argeo.
El mayor central del territorio se quedó corto en 400 toneladas de crudos y no pudo cumplir el plan técnico-económico previsto en la cosecha, a pesar de que hasta molió caña traída desde el ingenio Los Reynaldo, de Santiago de Cuba, a más de 40 kilómetros de distancia.
Diversos factores atentaron contra la eficiencia de la industria y la elevación del tiempo perdido, así como determinaron el sobre-consumo de caña más allá del estimado. En la cosecha 2009-2010, la industria tuvo la gran responsabilidad de ser la única que molió durante diciembre entre sus homólogas de Camagüey y las provincias orientales.
Durante los primeros días lo hizo muy bien, pero fuertes aguaceros asociados a un intenso frente frío que afectó al país paralizaron los cortes y las operaciones fabriles por cerca de tres días. Fue un duro golpe, pues el aprovechamiento acumulado de la norma potencial del central cayó estrepitosamente hasta el 56 por ciento.
Aún así, el Argeo Martínez cumplió la cifra de producción comprometida en la llamada zafra chica, la que se realiza antes de fin de año. El crudo fabricado se destinó a la venta normada de los habitantes de las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba.
Desde el incidente, la pelea de los trabajadores del territorio que participan en la zafra es por la recuperación de la molida en el Argeo Martínez, factor esencial para que todo el engranaje agroindustrial funcione como un reloj.
Durante varios días de enero, la molida en el central rebasó el 80 por ciento de aprovechamiento planificado de la capacidad nominal y permite que hoy el acumulado en el importante indicador muestre alentadores signos de recuperación al punto que se acerca inexorable al 70 por ciento.
Eso propicia que en este momento la industria mantenga un superávit en la producción de crudos, gracias fundamentalmente a que alcanza un rendimiento en el proceso fabril por encima del previsto en la etapa.
Así se han ganado más de 200 toneladas al cronograma, pero los descuentos ocasionados por la caña dejada de procesar debido al incumplimiento explicado de la norma potencial, reducen a la mínima expresión la ventaja ganada en la fabricación.
Por tal razón, el optimismo no puede dejar de ver la amenaza que constituye para la total recuperación del Argeo Martinez el comportamiento de la producción de caña, según el estimado.
Ahí también se está al pegado, no obstante el 103 por ciento que se alcanza hasta ahora parezca una cifra reconfortante. Si, por ejemplo, las lluvias no se comportan como corresponden a las láminas históricas de enero y febrero en el valle de Guantánamo, las cosas se pueden poner grises con pespuntes negros.
Con el manifiesto propósito de no chocar una vez más con la misma piedra de la caída de los estimados, hay que seguir valorando campo por campo cortado si se corresponde la materia prima cortada con la que se le calculó, alzar y transportar la caña en el menor tiempo posible, para evitar su envejecimiento y reducción de la sacarosa contenida.
También es decisivo disminuir las pérdidas en cosecha, pues por cada diez toneladas de gramínea abandonada en plantaciones y caminos se dejan de fabricar crudos valorados en más de 60 dólares estadounidenses. Multiplique esta última cifra por varias decenas cada día y verá que al final la cuenta no es nada despreciable, ni tampoco el país se la puede permitir.
La principal fábrica de azúcar de Guantánamo deberá producir 20.851 toneladas físicas de crudos para el consumo interno, lo que representa el 13 por ciento de incremento. A esta altura de la zafra tiene fabricadas más de la cuarta parte. El camino del éxito pasa por aprovechar al máximo la materia prima existente en los campos y por moler, moler y moler. No hay otras alternartivas.











