¿Será que Haití le declaró la guerra a los Estados Unidos? ¿No? ¡Ya dudaba yo que la nación más pobre del hemisferio occidental (¿y del oriental?) hubiera sido capaz de retar a la más poderosa del mundo!, pero y entonces ¿qué hacen todos esos miles de marines y los de la 82 División aerotransportada allí?
Por más que le de la vuelta a la pregunta, no encuentro la respuesta; ese país no está en guerra y a la mente me vienen irrevocablemente las palabras de un joven haitiano: “…Aquí lo que hace falta es un ejército de médicos, ingenieros, arquitectos…”
La presencia militar estadounidense en el país caribeño es más que cuestionada porque es difícil concebir que un lugar donde han muerto, según datos preliminares, más de 111 mil personas a causa de un devastador terremoto y donde prima el dolor, el hambre, el riesgo epidemiológico, la desesperación por una ayuda que sí está, pero que no llega al pueblo…arriben sofisticados portaviones, helicópteros ultramodernos, soldados con armamentos de película.
Lo señala el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en sus reflexiones Enviamos médicos y no soldados: “Peor aún, ni la Organización de Naciones Unidas, ni el Gobierno de Estados Unidos han ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas.”
La de Haití es una catástrofe que ha conmovido al mundo y a las pocas horas del desastre, la solidaridad comenzó a aterrizar, o mejor dicho a tratar, porque también desde los primeros minutos, los Estados Unidos tomó el control del aeropuerto; gobiernos de no pocos países se quejan de que sus medios aéreos no han podido aterrizar y transportar los recursos humanos y técnicos enviados.
Pero lo triste y preocupante de la situación es que otros países también han anunciado el envío de tropas y equipos militares, y me vuelvo a preguntar: ¿para qué?
Cuba, ejemplo de solidaridad y desinterés más que probado, no fue sin embargo la primera en llegar, ¡ya estaba ahí! Desde hace años la presencia de personal médico en ese país es meritoria, y ellos constituyeron la avanzada de auxilio segundos después de la mortal sacudida, a las pocas horas, llegaba un grupo de especialistas fuertemente equipados, y otro, y otro…a los que se unieron jóvenes haitianos ya graduados, y otros que estudian medicina aquí, junto a los egresados ya e vuelta en su país y muchos de los cuales con secuelas directas o indirectas del sismo.
No digo que seamos perfectos, pero sin vestigios de chovinismo de ningún tipo, lo aseguro; pongo a mi país, a los cubanos como ejemplo del verdadero altruismo. Si usted pudiera hacer una encuesta ahora mismo entre la población, estoy segura de que un alto por ciento le dirá que está dispuesto a ayudar al pueblo de Haití.
Y se que no somos los únicos; Argentina, Venezuela, España, Francia…la lejana China…también se artillan con medicinas, alimentos, avituallamiento, especialistas en rescate, personal paramédico, aunque en ocasiones no los dejan aterrizar o tienen que dar vueltas y vueltas en el aire.
Hace poco miraban un reporte de los enviados especiales de la TV Cubana en el que daban fe de la labor conjunta de médicos y enfermeros cubanos con colegas de otros países, ¡esa es la verdadera solidaridad!, no la que predican envuelta en uniformes y armas.
En su artículo, Fidel hace referencia a que hasta este instante, nuestros modestos medios aéreos y los importantes recursos humanos que Cuba ha puesto a la disposición del pueblo haitiano no han tenido dificultad alguna en llegar a su destino.
Pero por qué frenar la asistencia, esa que tanto se necesita en Haití, donde el 80% del país debe ser reconstruido. Y retomo las palabras del joven haitiano: allí lo que hace falta es un ejército de médicos, ingenieros, arquitectos…”











