Lo primero que hice al conocer la tragedia fue tocar la puerta de mi vecina Dolores, baracoana de nacimiento y que tiene a toda su familia allí. Ya lo sabía y acompañada de su esposo y suegros trataba desesperadamente comunicarse con sus hermanos, pero las líneas estaban saturadas...
Le dije unas palabras de aliento y crucé a la otra cuadra donde otras dos vecinas son también de Baracoa. La misma escena.
Felizmente, a las pocas horas, la tranquilidad regresó al enterarnos de que la alerta había sido suspendida y la linda Baracoa regresaba a la normalidad. Volvía a hacer el mismo recorrido, a compartir ese sentimiento de alivio con mis vecinas quienes ya habían recibido visitas y llamadas de otros vecinos, amigos y familiares. Así somos los cubanos.
Luego, comenzaron a publicarse las primeras imágenes del desastre y el corazón se me comprimía…a los pocos minutos me llamó un colega, luego otro, una amiga desde Villa Clara, después vino Yuslenny, la muchachita de 17 años que vive al doblar para preguntarme qué sabía sobre el terremoto y la gente de Baracoa…
De inmediato se generó toda una cadena espontánea de intercambios y comentarios en los hogares, en las esquinas, en las paradas de ómnibus, a pesar del inusual frío nocturno en esta parte de Cuba… ¿Y nuestros colaboradores en Haití…se ha sabido algo, algún herido, algún fallecido…?
Y más de uno miró al cielo y le pidió a dios “porque no le pase nada a ninguno…y ¡ay, esos pobres haitianos, esa pobre gente…!”
A las pocas horas supimos de los nuestros; solo heridos. “¡Menos mal…gracias a dios….!”, pero ¿y los otros?
Bueno, los otros están siendo asistidos por los 344 médicos cubanos que prestan su ayuda solidaria en el país más pobre del hemisferio occidental; en lugares improvisados, sin descanso, sin desmayo, temerosos ante cada nueva réplica del sismo de 7 grados, si, pero asistidos por un inmenso sentido de solidaridad y de humanismo.
Otra noticia: una brigada de médicos cubanos partió hacia Haití para sumarse al grupo que ya se encuentra allí equipados con medicamentos, bolsas de suero y plasma, alimentos y avituallamientos. …Ya están trabajando: operando, curando…salvando vidas.
Las dantescas imágenes captadas por un equipo especial de la TV Cubana: muertos, heridos, desesperanza…La ayuda que ya llega desde Venezuela, España, China, Cuba… el deseo intenso de poder ser útil también, y entonces las lágrimas, al fin, comenzaron a rodar…













