Guantánamo.- Los Estados Unidos no son tan drásticos contra el terrorismo, cuando lo practican ellos o sus agentes a sueldo, subrayó hoy Anael Rodríguez, testigo del ataque pirata a Cayo Güín, en Baracoa, perpetrado el primero de octubre de 1963.
En esa fecha lanchas tripuladas por contrarrevolucionarios de origen cubano procedentes de territorio estadounidense, incendiaron el aserrío de ese humilde poblado de obreros agrícolas y pescadores, ubicado a unos 12 kilómetros de la Ciudad Primada de Cuba.
Las autoridades estadounidenses fueron encubridoras, sino cómplices de la fechoría, subraya el hoy octogenario y muestra la nota, publicada en el periódico Revolución (dos de octubre de 1963) por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con el título: Nuevo ataque pirata a suelo cubano.
Estados Unidos lleva años patrocinando el terrorismo, y acusar a la Revolución de apoyar esa actividad, es un descaro indica Rodríguez, en apoyo a la reciente declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, que rechaza esa burda maniobra y expone con nitidez la transparente actitud de Cuba al respecto..
El entrevistado recuerda que en las proclamas que los asesinos dejaron regadas en Cayo Güín, advertían ilusoriamente que con esa acción y la de Lucrecia (un faro de Camagüey víctima anteriormente de otro acto criminal) comenzaba la segunda liberación de Cuba
Dentro del aserrío, precisa, los mercenarios pusieron bombas imantadas, fósforo vivo, gelatina y latas de gasolina, que al combinarse convirtieron el aserradero en un infierno. Quedó hecho cenizas, pero los vecinos rescatamos el motor e impedimos que el fuego se extendiera al barrio.
Esa cobarde agresión figura entre más de 20 ejecutadas contra el pueblo guantanamero desde el triunfo de la Revolución, por parte de los terroristas que como Luís Posada Carriles y Orlando Bosh, se refugian en el país que lanzó los artefactos nucleares de Hiroshima y Nagasaky, el napalm contra Viet Nam y las bombas contra civiles indefensos en Irak, Afganistán y Pakistán.
Tres años antes de aquella infamia, en octubre cuatro de 1960, casi una treintena de terroristas procedentes del país vecino, desembarcaron por la bahía de Navas, muy cerca de Cayo Güín.
Entre los agresores se encontraban los norteamericanos Anthony Zarba, Robert O. Fuller, y Allan D. Thompson, quienes secuestraron a un grupo de campesinos y los obligaron a servirles de cargadores.
Ausberto Vega, un lugareño comenta con alegría una “invasión” mucho más reciente a Nava: la de los trabajadores eléctricos.
Hace pocas horas, ellos terminaron la línea de 33 mil voltios que reduce en casi siete por ciento la caída de voltaje en la zona y garantiza el futuro desarrollo turístico del nordeste de Baracoa.
Sin embargo, antes del hecho que comentamos, en tan temprana etapa de la Revolución, el 12 de enero de 1961, el obrero Manuel Prieto Gómez es torturado bárbaramente en la ilegal base naval norteamericana de Guantánamo por el "delito" de ser revolucionario.
En noviembre de ese año, fue ecuestrado un avión tipo Stenman, matrícula CUE-697, perteneciente al Instituto Nacional de Reforma Agraria, de Guantánamo, conducido hacia Estados Unidos, y hasta la fecha, no devuelto, mientras que al mes siguiente fueron lanzadas granadas de fabricación norteamericana contra la tienda Sears y contra un Comité de Defensa de la Revolución (CDR) en la ciudad de Guantánamo.
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