Guantánamo.- El 6 de enero de 1894, hace 116 años, el delegado del Partido Revolucionario Cubano, José Martí y Pérez, definía en el periódico Patria lo que significaba Mariana Grajales y Cuello para la lucha independentista.
Sobre aquella humilde y valerosa mujer, símbolo del patriotismo y la rebeldía de este pueblo, Martí escribió: “¿Qué, sino la unidad del alma cubana, hecha en la guerra, explica la ternura unánime y respetuosa, y los acentos de indudable emoción y gratitud, con que cuantos tienen pluma y corazón han dado cuenta de la muerte de Mariana Grajales, la madre de nuestros Maceo?”.
Apenas dos meses antes, el 26 de noviembre de 1893, la madre de los Maceo fallecía en Kingston, Jamaica y, junto a sus hijos, lloraba todo el pueblo de Cuba, en medio de los preparativos para iniciar la Guerra Necesaria convocada por Martí.
La autoridad moral de esta amorosa anciana está ceñida a su ejemplo y espíritu de sacrificio. Todos recuerdan cuando su esposo e hijos se disponían a marchar hacia la manigua redentora al llamado de Carlos Manuel de Céspedes. En esa oportunidad, Mariana entró al cuarto, desprendió una efigie del crucifijo que tenía y exclamó: “de rodillas todos padres e hijos, delante de Cristo que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos liberar la Patria o morir por ella”.
Pero no sólo alentó a su familia para servir a la Patria, sino que ella misma curaba heridos y enfermos en los campamentos cubanos y realizaba cualquier tarea o misión que se le encomendara; así era aquella mujer a la que la guerra le arrebatara a sus hijos y nietos, y también a su inseparable esposo Marcos Maceo, quien al morir –afirman— exclamó aliviado: “He cumplido con Mariana”.
Los guantanameros rendimos perpetuo homenaje de recordación a esta Madre de la Patria, y dos obras significativas de esta capital provincial tienen el honor de llevar su venerado nombre: el Aeropuerto y la Plaza de la Revolución, sitio histórico donde reafirmamos continuar la batalla que ellos iniciaron y mantener su juramento de morir antes que volver a ser esclavos.













