
La importancia de este hallazgo radica en que además de aportar información relevante para entender la patogenicidad del virus, también abre la puerta al diseño de tratamientos contra una eventual epidemia del virus.
Si se desatara una epidemia, las consecuencias serían graves dado que la vacunación habitual se suspendió una vez erradicado el virus y ahora la población no está inmunizada. El sitio digital Consumer es erosky, al informar sobre el tema, recuerda que a pesar del éxito de la vacunación, la comunidad científica no conoce todavía las razones por las que el virus fue tan agresivo.
La investigación sobre el mecanismo de funcionamiento del virus es el resultado del trabajo de un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que tiene su sede en la ciudad estadounidense de Atlanta.
En trabajos previos realizados con poxvirus similares al virus de la viruela, en los que participó el experto del CSIC Antonio Alcami, se había identificado esta capacidad para anular la acción del interferón, pero sus investigadores han caracterizado en células en cultivo infectadas la proteína que permite al virus vencer a este sistema defensivo del organismo.
Las pruebas, por primera vez, se realizaron con muestras del virus de la viruela preservadas en el laboratorio de máxima seguridad del Centro de Control de Enfermedades de EEUU, en Atlanta, destaca el Consejo Superior de Investigaciones.
El hallazgo, según Alcami, sugiere que el virus variola podría ser controlado al neutralizar la mencionada proteína y señaló que estos resultados podrían permitir halar un tratamiento alternativo ante una potencial infección por viruela o virus relacionados, como el monkeypox.
Además de ofrecer una opción frente a una hipotética epidemia de viruela, el trabajo aporta nuevos datos para comprender a fondo los mecanismos de infección de los virus, que como señala el experto, han evolucionado junto al ser humano durante millones de años y ello les permite adaptarse al funcionamiento de nuestro sistema inmune.
Los resultados de la investigación del CSIC, publicados en la revista FASEB Journal (editada por la Federación Americana de Sociedades de Biología Experimental), aparecen en pleno debate sobre la conveniencia de destruir las últimas muestras del virus conservadas en Estados Unidos y Rusia, decisión que pospuso la Organización Mundial de la Salud hasta 2011.











