Guantánamo.- La provincia más oriental de Cuba dijo adiós al 2009 con la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia: 4,64 por cada mil menores de un año nacidos vivos, índice tras el cual se acumula mucho desvelo, amor, ciencia y entrega profesional.
El éxito es potenciado por otros valores también sobresalientes al tirar “una fotografía” al Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), estrategia cubana dirigida específicamente a garantizar la maternidad saludable, con orientaciones de planificación familiar, seguimiento del embarazo, parto y vida infantil.Tras terminar 2009 llegan las nuevas “nuevas”: la tasa significa que sólo 34 niños menores de un año nacidos vivos fallecieron en ese lapso, 171 menos respecto al anterior, en tanto decayeron a la mitad (ocho) los decesos en menores de hasta cinco años de edad, con índice de 2,87.
Caimanera, en cuyos límites Estados Unidos mantienen una base naval contra de la voluntad de todos los cubanos; y los serranos municipios de Yateras, Imías y Manuel Tames están libres fallecidos en menores de un año nacidos vivos.
Por su parte la natalidad tiene signo positivo al totalizar siete mil 330 felices alumbramientos, en franco incremento desde el 2005, aunque inferior a los casi ocho mil que cada año se producían a inicio del siglo XXI.
Las estadísticas de mortalidad infantil indican que a inicios de la década de 1970 Guantánamo reportaba tasas de hasta 38,6 fallecidos por cada mil nacidos vivos (similar a los índices nacionales), pero la estrategia del PAMI, impulsada por la más altas autoridades del país, provocó la sistemática y gradual reducción que enorgullece a Cuba y la convierte en un ejemplo ante el mundo.
El genocida bloqueo financiero económico y comercial impuesto por Estados Unidos a la Isla, que al negar tecnología médica, medicamentos e intercambios científicos, atenta contra la vida de los nacionales en todas las edades, no ha impedido que Cuba, país tercermundista, tenga índices de Salud superiores a los del Imperio y compatibles con los países más desarrollados.
Los éxitos de este año se potencializan también por la efectividad médico-asistencial frente a la influenza A H1N1, entre cuyos “blancos predilectos” están las gestantes. Todas son pesquisadas, protegidas y las pocas críticamente impactadas fueron salvadas y garantizado el desarrollo vital del fruto en su interior.
Maidorkis Valier Creyón, es el ejemplo más reciente y trascendental: entre las 30 y 34 semanas se debatió entre la vida y la muerte en la sala de cuidados intensivos del hospital general Doctor Agostinho Neto, de la ciudad de Guantánamo.
Hizo todas las complicaciones posibles: fallo completo de las funciones respiratoria y renal, ataque de microbios y hongos de gran agresividad y resistencia antibiótica... pero fue salvada y a las 39 semanas alumbraba, por parto fisiológico una bebé sana, de dos mil 600 gramos pesos sin tener que erogar un solo centavo.
Tras el excelente 4,64 hay mucha intersectorialidad: la Federación de Mujeres Cubanas y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, con orientaciones higiénico sanitarias o aportes nutricionales extras para las embarazadas, contribuyen a la estrategia.
En el sistema Salud la atención primaria con el médico de la familia a la cabeza es determinante en el seguimiento de todos los estadios del embarazo y el niño, como también la atención genética en todos los municipios.
Pero particular reconocimiento dedica la doctora Yadira Ruiz Juan, vicedirectora de Asistencia Médica y Social, a los servicios ginecobstétrico y neonatales del Agostinho Neto y a los hospitales Octavio de la Concepción, de Holguín, y cardiocentro pediátrico William Soler, de La Habana, por la alta supervivencia conseguida en las intervenciones quirúrgicas a decenas de niños guantanameros.











