Con el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista, la Revolución encuentra que más de un
millón de personas eran analfabetas, adversa situación que constituía uno de los principales problemas a vencer para que ese gran número de personas participara activamente en el desarrollo del país.
Esta triste realidad había sido denunciada por el líder del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro Ruz, en ocasión de pronunciar su autodefensa en el juicio por el ataque al cuartel Moncada, donde expresó: “A las escuelitas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños de edad escolar y muchas veces es el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como se puede hacer una Patria grande?
El Gobierno revolucionario cubano decidió entonces que esa tarea histórica debía realizarse en el menor tiempo posible, y Fidel anunció al mundo que en la Isla se eliminaría el analfabetismo en un año. Ese año, 1961, se llamó “Año de la Educación”.
Para librar esa gran batalla se movilizaron cien mil jóvenes estudiantes con las Brigadas “Conrado Benítez”, más de ciento veinte mil alfabetizadores populares, más de doce mil brigadistas “Patria o Muerte”, que eran trabajadores de la CTC, y casi treinta y cinco mil maestros y profesores encargados del asesoramiento pedagógico.
Ese ejército de nuevo tipo invadió los campos de Cuba hasta el último rincón donde hubiese un analfabeto. Los brigadistas fueron a vivir en las casas de los campesinos, muchos de ellos casi niños y acostumbrados a la vida de la ciudad, fueron durante un año, a compartir las condiciones de vida del campo, junto a los campesinos pobres, y con ellos, además de enseñarlos, trabajaron en las labores agrícolas.
También se alfabetizó en las ciudades y poblados, en los centros de trabajo, en las unidades militares, a las anas de casa, y donde quiera que existiera alguien que lo necesitara.
La Campaña de Alfabetización estaba desarrollándose cuando el Gobierno norteamericano llevó a cabo la agresión a Cuba por Playa Girón, pero ni aún así pudieron detenerla, optándose entonces por atentar contra la vida de alfabetizadores y, el 27 de noviembre de 1961, bandidos contrarrevolucionarios al servicio de la CIA, asesinaron al brigadista Manuel Ascunce Domenech.
A pesar de estos alevosos hechos, la Campaña de Alfabetización no se detuvo y el 22 diciembre de 1961, la Isla se proclamó Territorio Libre de Analfabetismo. Fue una hazaña sin precedentes que conmovió al mundo.













