Varela desde muy joven sobresale por su clara inteligencia y por sus métodos modernos de enseñanza. Le daba tremenda importancia a la tarea de educar al pueblo: “la necesidad de instruir a un pueblo es como la de darle de comer”, y aseguraba e insistía en que los derechos colectivos primaban sobre los individuales.
Ingresa a la Sociedad Patriótica de Amigos del País, donde lo designan socio de méritos; instala un laboratorio de física y química dotado de los más avanzados instrumentos científicos y fue autor de un libro de textos con lecciones de esas materias en dos tomos, y de filosofía en 4 tomos.
Condenó siempre la esclavitud y el racismo, y veía con preocupación la situación que existía en Cuba en aquel entonces, con una sistemática pérdidas de valores que se producía en la Isla y se pronunciaba por erradicar ese problema para avanzar hacia la nacionalidad cubana.
Para su propósito de unir a los cubanos, Varela funda el periódico El Habanero, donde además de escribir sobre política introducía elementos científicos y literarios. Decía: “desearía que mis compatriotas (y doy ese nombre no sólo a los naturales de mi país, sino a los que la han elegido por Patria), tuviesen por norma que en la Islala Isla”.
En 1824 El Habanero tiene lectores en todo el país y Varela sentaba pautas independentistas: “los americanos nacen con el amor a la independencia. ¿Y a qué hombre no le inspira la naturaleza ese sentimiento? La sangre derramada ha encendido cada vez más el amor patrio y yo soy el primero que estoy contra la unión de la Isla a ningún gobierno, y desearía verla tan Isla en política como lo es en la naturaleza”. También fue un firme contrario contra la anexión con Estados Unidos.
Varela sentó las bases para la creación de la Escuela de Filosofía cubana, no de expectantes ni eruditos, sino de activos pensadores que unan el sentimiento, pensamiento y método para crear hombres que piensan, cuya acción directa es cambiar la realidad, y en sus Lecciones de Filosofía introduce el pensamiento moderno y científico en Cuba y rompe con la lógica tradicional.
El también ilustre pensador cubano José de la Luz y Caballero, dijo sobre el eminente educador Félix Varela: mientras se piense en la Isla de Cuba, se pensará en “quien nos enseñó primero en pensar”, mérito que recae en aquel que sembró la idea de la nación portadora de su cualidad esencial: la cubanía.











