
Deglys Luciano, responsable del referido programa en el oriental territorio, dijo a la AIN que tras esos índices de supervivencia está la voluntad política del Estado, el cual a contrapelo del bloqueo y urgencias económicas garantiza la costosa asistencia médica a seropositivos y enfermos.
De acuerdo con la epidemióloga, la pandemia apareció en Guantánamo en 1986, y aún viven pacientes diagnosticados entonces como seropositivos, testigos durante 23 años del progresivo crecimiento del número de infectados, quienes totalizan 230, cifra que incluye 32 fallecidos.
Afirmó que la calidad de vida y su extensión se sustentan en un régimen asistencial y alimentario diferenciado, con empleo de antirretrovirales, medicamentos de producción nacional y foránea que disminuyen la carga viral del paciente y evitan la replicación de esos agentes infecciosos.
Datos del Sanatorio Provincial indican que el costo medicamentoso mensual de cada paciente con VIH/SIDA asciende a 184 pesos, sin contar exámenes inmunológicos, clínicos y las inversiones financieras en tecnología de punta para enfrentar el flagelo, todo ello en moneda convertible.
Pero no obstante las campañas informativas, educativas y preventivas la enfermedad gana terreno.
Según las últimas estadísticas del territorio, este año en Guantánamo otras 28 personas fueron diagnosticadas seropositivas, cifra que supera en 17 a las infectadas durante 2008.













