Guantánamo.- El 9 de noviembre de 1961, ante la escalada de hostilidades provenientes desde la Base Naval norteamericana, ubicada ilegalmente en suelo guantanamero, y en especial la amenaza de una agresión armada directa, el Gobierno revolucionario de Cuba decide ubicar en el perímetro fronterizo una unidad de combate subordinada al Ejército Oriental.
Luego de varios meses de preparación militar y política intensiva en la Escuela de Milicias de Vilorio, en el nunicipio de Niceto Pérez García, se crea el Batallón de la Frontera, integrado por los mejores soldados orientales, milicianos e integrantes de la Asociación de Jóvenes Rebeldes.
Casi tres años después, en septiembre de 1964, el Batallón se convierte en Brigada, y a su misión de garantizar la seguridad e integridad del territorio cubano, se añade la de mantener en la zona una fuerza capaz de responder a un posible golpe principal del Ejercito de los Estados Unidos.
A esta Brigada, Unidad Insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ganadora de la Orden Antonio Maceo y de la Bandera de la Gloria Combativa José Maceo, se incorpora desde febrero de 1989 la presencia femenina, jóvenes mujeres que cumplen el Servicio Militar Voluntario y que dignifican con su actitud el recuerdo de sus mártires Ramón López Peña y Luis Ramírez López y hacen valedera la consigna de “Patria o Muerte”.
Previamente a la creación del Batallón y la Brigada de la Frontera, custodiaba el perímetro fronterizo entre el territorio nacional y el ilegal enclave militar yanqui, una Compañía especial encargada de dar respuesta a las acciones hostiles de los marines de ese enclave militar, donde brindan pertrechos y refugio a las bandas contrarrevolucionarias, infiltran mercenarios en el país, incitan a la salida ilegal del territorio nacional y realizan violaciones del espacio aéreo y marítimo cubano, además de las constantes amenazas de agresiones militares.
Inicialmente integraron esa Unidad 140 milicianos de Guantánamo distribuidos en tres pelotones, quienes carecían de medios de comunicación y caminos para recorrer las postas, y su armamento se limitaba a medios de infantería ligeros como fusiles M-52 y pistolas ametralladoras, frente al potente y variado armamento del enemigo yanqui. Tampoco contaban con fortificaciones ni construcciones defensivas de ningún tipo.
Por su heroísmo y palpables resultados en el enfrentamiento al enemigo imperialista, estos héroes trazaron el camino del valor inclaudicable, la disciplina y la preparación política y militar que ha caracterizado a las numerosas generaciones de soldados en la Brigada de la Frontera, que durante más de 45 años han mantenido inviolable el territorio cubano.











