Las reglas ortográficas son la carta de presentación de nuestro idioma. Por tal razón, a partir del presente curso escolar, el Ministerio de Educación se ha adoptado una serie de medidas en aras de enriquecer el Idioma. Entre ellas, entrará en vigor un sistema de puntuación cimentado en el descuento, con mayor rigor en los últimos años de cada enseñanza.
Dicen los sabios, que no hay asignatura difícil si se estudia con interés que requiere. Por tal motivo,
cada aula de cada escuela del país, se halla inmersa en una campaña ortográfica, que intenta acrecentar las evaluaciones de los alumnos y la capacitación de los docentes en aras de proveer a la ortografía el lugar que merece dentro de cada nivel escolar.
La ortografía normaliza cómo escribir en el idioma, por tanto, apremia conceder toda su magnificencia a esa asombrosa creación que es la palabra. Sin embargo, para su dominio, no basta aprender las reglas de manera forzada.
Para ello necesitamos del Maestro que invite a la lectura, que oriente, que conquiste al alumno con un comentario atrayente, el Maestro que no enseñe las reglas ortográficas fríamente, sino que enseñe los por qué de cada una de ellas, y en este empeño, no debe recaer sólo en los profesores de Español Literatura, ni de los demás docentes de la escuela, sino también en la familia, célula principal de la sociedad.
El idioma español constituye hoy día la segunda lengua materna más hablada en el mundo y la ortografía ha devenido pilar para su desarrollo. En el camino hacia una sociedad cada vez más culta, la ortografía, componente imprescindible de la lengua materna, no se puede pasar por alto. El esfuerzo es de todos, se impone su correcto uso desde la primaria y extenderla a todos los niveles de enseñanza. Verás que, como dice el colega: Vale la pena el intento.













