Carmen Nordelo Tejera, la progenitora de Gerardo Hernández, uno de los cinco héroes cubanos presos injustamente en cárceles del imperio, dejaba la vida terrenal para ocupar el lugar que como grande le corresponde: el de la honra perpetua.
Al ver las imágenes de su sepelio, comprendí el dolor de Gerardo, lejos, encarcelado hace más de 11 años por el solo hecho de defender a su pueblo, de acciones terroristas perpetradas por los grupos de extrema derecha de la mafia cubano americana radicados en Miami. El héroe no pudo siquiera decirle adiós a su madre en su última morada.
Pero la presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, acompañado de cientos de hijos de este pueblo, me convenció de que la mujer de 75 años, cuya larga enfermedad no le impidió luchar activamente por la libertad de sus hijos Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón, tenía muchos más descendientes entre su pueblo que ya la tiene en el pedestal más sagrado de la Patria.
Tales hechos confirman la prepotencia e hipocresía de los sucesivos Gobiernos de los Estados Unidos en el empeño de derrocar a la Revolución Cubana.
Mientras mantiene en celdas de alta seguridad con sanciones de hasta dos cadenas perpetuas a cinco antiterroristas cubanos, verdaderos asesinos como Santiago Álvarez, a quien se le incautó una armería, fue liberado de prisión tras cumplir medidas triviales.
Con actos como este se fortalece la convicción de los revolucionarios y se afianzan los principios por los que los cinco cumplen condena.
Los autonombrados paladines de la democracia, no hacen más que verter lodo en sus rostros cuando exponen al mundo sus injustas acciones, e indignar más a la comunidad de hombres y mujeres dignos que en todo el planeta exigen libertad para Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón.
Cuando de Barack Obama se decía que tenía todas las condiciones para cambiar el curso de la historia de ignominia que acumula el gigante del norte, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz alertó que ojala se equivocara si lo que cambiara fuera solamente el hombre en el poder.
Las circunstancias actuales hablan por si solas de que no habrá cambios si no cambia el sistema. La fuerza de la razón y la verdad continua asistiendo a los cubanos que, al perder a Carmen, madre de todos, como lo fue Mariana, la progenitora de los bravos hermanos Maceo, vislumbran entre las tinieblas una luz: su altar en la historia.













