Guantánamo.- En los 24 meses que Héctor Ros Calviño lleva prestando colaboración en la República Bolivariana de Venezuela, dos acontecimientos sacudieron su vida: la muerte del padre y el nacimiento de su hija Daniela a quien solo ha visto por fotos, pero si usted tuviera la oportunidad de conocer a este joven Licenciado en Cultura Física le aseguro que lo admiraría inmediatamente por ese amor innato y la sencillez que lo distingue como uno de los guantanameros que graban sus huellas por el mundo.
Niños, adolescentes y adultos de Maturín, en Monagas pueden dar testimonio del desempeño de Ros como especialista en ajedrez desde su llegada a ese estado venezolano el 22 de noviembre del 2007, momento en el que comenzó una ascendente labor como entrenador. Entre los resultados en eventos nacionales e internacionales sobresale el primer lugar en el Campeonato Nacional Sub-20, efectuado en 2009 en Barquisimeto, Lara.
El 1er lugar en el Forum Inter-misiones del estado y los múltiples reconocimientos de la Misión cubana y la Asociación de ajedrez del estado Monagas, es otro de sus méritos.
En nuestro intercambio electrónico le pedí me contara una anécdota:
“He tenido muchas, viví los momentos de la Reforma , también las Elecciones de Gobernadores y Alcaldes , recientemente la Ley de Educación…han sido momentos históricos aquí en Venezuela donde nosotros los cubano hemos aportado nuestro grano de arena en esta Revolución desde nuestros puestos de trabajo, dando el ejemplo a nuestro compañeros venezolanos…”
De cómo se las arreglas vencer la nostalgia por la hija nacida el 15 de septiembre último, por la madre, la esposa, el hermano, los amigos, el terruño…cuenta:
“Un día mío aquí es muy agitado…tengo que entrenar en las mañana y en las tardes porque tengo atletas que están en la universidad y algunos no pueden ir en las mañanas, cuando no, me paso la mañana trabajando sobre el entrenamiento de los muchachos y también dedico tiempo a mi superación. Trato de ocupar todo mi tiempo para que así pase muy rápido, sobre todo la noche que cuando empiezo a pensar en la familia hasta quedar dormido del cansancio...”
Como una de sus mayores experiencias, Héctor recuerda el momento en el una de sus atletas,
Leonela Gutiérrez, quedó campeona de Venezuela de la categoría mayores con tan solo 17 años (año 2008).
“…Yo no pude asistir con ella a esa competencia y ella no quería ir, tuve que darle tremenda terapia para que fuese al torneo y le dije: me llamas a Cuba…Recuerdo que estaba de vacaciones en Guantánamo y ella me llamó a mi casa por teléfono y me dijo eufórica: ¡Profe,,, quedamos campeones…En ese justo momento se me salieron las lágrimas de la alegría....”
Así es Héctor Ros Calviño, un guantanamero que se graduó con Título de Oro en el año 2006 en la Facultad de Cultura Física de su ciudad natal y que sus propias palabras resumen toda la grandeza de la gente sencilla, como él.
“Creo que he aprendido mucho aquí, siento que me he superado como persona y que he crecido como profesional...”













