Esa misma noche se presenta un hombre en el Estado Mayor de los cubanos y solicita ver al máximo jefe. Era portador de una carta del iniciador de la Revolución, Carlos Manuel de Céspedes, donde éste especificaba que se trataba de un oficial retirado del Ejército de la República Dominicana y que podían utilizar sus servicios como Coronel del Ejército Libertador.
En un principio surgió la duda de promover a aquel desconocido hasta el grado de Coronel, pero intervino a su favor Toñito Milanés, suegro de Donato Mármol, con el sólido argumento de que “ninguno de nosotros sabe nada sobre la guerra”, por lo que se le dio una importante misión a aquel sujeto, cuyo nombre era Máximo Gómez Báez.
La orden consistía en impedir el avance hacia Bayamo de la columna enemiga al mando del Coronel Quirós, quien con sus tropas estaba ya en Baire y amenazaba apoderarse la capital insurrecta. De inmediato Gómez reunió a 200 hombres y partió al encuentro de los españoles.
Para sorprender a la fuerte columna enemiga, Gómez lo esperó en las cercanías del poblado de Baire, donde preparó varias emboscadas. Al pasar varias horas y los españoles no se aparecerse, decidió enviar a un grupo de insurrectos hasta su encuentro y provocarlos para que los peninsulares los persiguieran y hacerlos caer en las emboscadas cubanas, plan que surtió el efecto deseado.
El encuentro duró poco tiempo, los insurrectos cubanos utilizaron un arma recomendada por Máximo Gómez: el machete, con el que aniquilaron prácticamente a la tropa del Coronel Quirós, que huyó despavorida ante el empuje de los cubanos, que se anotaron una importante victoria.
El desconocido dominicano no solamente había demostrado con creces sus sólidos conocimientos militares, sino que había dado al naciente Ejército Libertador un arma formidable: el machete, que todos los soldados manejaban con soltura por ser un habitual instrumento de trabajo de los cubanos.
Al otro día, el 4 de noviembre, el joven oficial fue ascendido a General y llegó a ser uno de los más aguerridos y valiente jefes militares, maestro en el arte de la guerra, jefe del Ejército Libertador e incansable luchador durante más de 30 años por la independencia de Cuba.











