En junio de 2008, con apenas cinco años de edad, a este niño de la provincia de Guantánamo, se le detectó la persistencia del conducto arterioso, que amenazaba no solo a sus sueños de ser judoca, sino además a su propia vida.
“Un día la maestra notó que tenía un malestar raro, con el corazón muy agitado, y nos lo dijo de inmediato”, recuerda Alexis García Quiala, el padre.
Junto a Marga, la madre, rememoran aquellos momentos de zozobra, en la sala de la casa numerada con el 3216-B, en el Reparto Caribe, de la ciudad de Guantánamo. Estudios realizados en días posteriores, incluidos ecocardiogramas, permitieron a especialistas locales diagnosticar el padecimiento del infante.
La anomalía cardíaca es la permanencia, después de nacer, de la comunicación que normalmente existe entre el sistema arterial pulmonar y la aorta durante la vida fetal. Posterior al nacimiento ese ducto se cierra paulatinamente con el funcionamiento de los pulmones del bebé. La malformación congénita le ocasionaba taquicardia y cianosis, por lo que Alexis dejó de hacer las actividades físicas habituales de un niño de su edad.
Marga y Alexis viajaron a la capital con la esperanza de que en el cardiocentro del hospital pediátrico “William Soler” solucionaran el problema de salud de su segundo retoño mediante un cierre transcatéter, un procedimiento mínimamente invasivo de amplio uso en el mundo.
“Desde esa primera vez no existía el dispositivo necesario para hacer la cirugía y entonces los
médicos decidieron que esperáramos un tiempo para ver si aparecía”, explica el padre.
Pero fue en vano.
Como expuso el canciller cubano Bruno Rodríguez ante el período 64 de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Alexis García Iríbar tuvo que ser operado a corazón abierto el pasado 9 de marzo porque el gobierno de los Estados Unidos prohíbe a las compañías norteamericanas NUMED, AGA y Boston Scientific vender a cuba los dispositivos Amplatzer y Embolization Coil para el cateterismo pediátrico.
“Es casi imposible pensar la vida le pueda ser privada a un niño por el gobierno norteamericano, por un problema político”, apunta Alexis. “El bloqueo es una política ihumana e irracional del gobierno, porque sé que la mayoría del pueblo estadounidense se opone a su existencia”, dice el ingeniero en Informática y trabajador de una empresa de proyectos del Ministerio de la Agricultura.
Los padres vivieron momentos de angustia cuando les explicaron que la operación no sería de mínimo acceso por la carencia de los dispositivos.“Pensar, no pensé nada, me puse a llorar cuando me lo dijeron”, rememora Marga, emocionada.
“Después dije que no quería que hicieran la operación así, que estaba dispuesta a esperar, pero los médicos me convencieron de que no era posible esperar”, agrega, aflorándosele las lágrimas.
Un equipo del cardiocentro del hospital capitalino “William Soler” realizó con éxito la cirugía al niño de seis años, víctima inocente del odio imperial.
Alexis s e recupera bien. Ha vuelto a su aula de segundo grado en el seminternado de la enseñanza primaria “Iván Rodríguez”.
Mientras sus padres son entrevistados, él juega en el balcón de la vivienda con sus soldaditos y las barajas, mientras conversa locu az con su bisabuela. En su costado izquierdo, a la altura del pulmón, le queda la cicatriz acusadora.
“Como é l mismo dice ahora, mami puedo correr, montar bicicleta, nadar, cosas que no podían hacer”, apunta Marga, Licenciada en Inglés y trabajadora de una escuela local de la enseñanza media.
Cuando escucharon el nombre de su hijo más pequeño en la voz del canciller cubano, en el plenario de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, ambos progenitores recordaron las horas de angustia vividas.
También como una cubana residente en los Estados Unidos, abuela de una niña operada el mismo día que Alexis en el “William Soler”, les confesaba abrumada que la Revolución era algo muy grande al ofrecer gratuitamente atención médica especializada muy costosa.
“A la Revolución nuestro mayor agradecimiento, pues los médicos que trataron a mi niño aquí en Guantánamo y en La Habana los formó ¿quién?, la Revolución esta tan hermosa que tenemos, amamos y defenderemos”, señala Marga, muy agradecida.
El corazoncito de Alexis García Iríbar ahora late con fuerza y ante él y su familia se abrió nuevamente el camino a la felicidad.
Pero por siempre su caso ilustrará las secuelas criminales del bloqueo yanqui, este 28 de octubre condenado por la comunidad internacional por 187 votos a favor, apenas tres (Estados Unidos, Israel y Palau) en contra y dos abstenciones.













