“Palau votó junto a EE.UU. por necesidad económica”. Granma, de 31 de octubre de 2009, trae la noticia y reproduce declaraciones de Sandra Pierantozzi, ministra de Estado del pequeño archipiélago del Océano Pacífico.
Se trata de una entrevista concedida por la Señora Pierantozzi al presentador James Oaten, de Radio Australia, durante la cual reconoce que el proceder diplomático está condicionado por 225 millones de dólares que la “empequeñecida” nación solicita de Washington para los próximos tres lustros.
El episodio recuerda uno similar en la ONU, en diciembre de 1964, cuando el Comandante Ernesto Che Guevara hacia uso de su derecho de réplica con la palabra digna del cubano. Pasaron 45 años y el hecho se reproduce con su lastimosa dosis de servilismo.
Hace 19 años, en 1991, Ricardo Alarcón de Quesada, entonces embajador de Cuba ante Naciones Unidas, vaticinó al Señor Thomas Picken, su homólogo y subsecretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, que el tema del eufemístico “embargo” perseguiría a la poderosa nación hasta las últimas consecuencias, como ha sido.
Los debates se iniciaron en 1992, cuando 59 países negaron la brutal y genocida política que tiende un cerco comercial, financiero y económico dirigido a matar por hambre y enfermedades a un pueblo legítimamente decidido a seguir su propio camino.
La condena creció ininterrumpidamente porque cada vez son más los estados que repudian al bloqueo por criminal, dañino, violador del derecho internacional, de la carta de las Naciones Unidas, extraterritorial, inmoral…
Hasta los propios aliados del gobierno impositor lo repudian, como demuestra la última votación, primera en la cual participan los 192 países miembros de la ONU y cuyos resultados dejaron aislados, casi plenamente, a los Estados Unidos de América.
La condena al bloqueo unió a 187 naciones. El Salvador e Iraq, sumaron los dos nuevos votos contra la política genocida; Islas Marshall y Micronesia se abstuvieron, y junto a Estados Unidos e Israel, padre e hijo, cerró filas Palau.
La República de Palau, es un archipiélago de 200 minúsculas islas del océano Pacífico occidental, cuya más lejana y “¿posible causa?” de hostilidad hacia Cuba data de 1899, cuando España, debilitada por la guerra contra los criollos, tuvo que vender a los alemanes aquél archipiélago tras trece años de ocupación.
La ONU, al término de la II Guerra Mundial, puso a Palau bajo la tutela de Estados Unidos y en 1994 el archipiélago fue “soberano”, pero sometido, como Puerto Rico, a un Tratado de Libre Asociación en virtud del cual su tradicional “protector” puede durante los siguientes 50 años usar libremente el territorio insular a cambio de protección militar y ayuda económica.
Son apenas 29 mil los habitantes de este conjunto de dependientes y frágiles islas donde se mueven también malayos, filipinos, polinesios, japoneses, franceses, alemanes y por supuesto: estadounidenses.
Las cerca de 200 ínsulas de origen volcánico y coralino que integran el territorio nacional ocupan una extensión de 480 kilómetros cuadrados con una economía dependiente de los Estados Unidos. Su saldo negativo anual entre exportación e importación ronda los 81 millones de dólares.
El voto en la ONU de la República de Palau contra Cuba, que suscitó los comentarios de la Señora Pierantozzi fue ejercido por Stuart Beck, abogado norteamericano-israeli, quien representa a la pequeña nación en el foro internacional por la humillante cifra de un dólar anual.
Pero volvamos a las lastimosas declaraciones y a la evocación guevariana, con la necesaria salvedad genérica, de la anécdota de marras.
Era 11 de diciembre de 1964 y el legendario revolucionario cubano-argentino se dirigía a la Asamblea General con otra joya de su magistral oratoria. Decía Che:
“Hace poco el Presidente de Bolivia (Víctor Paz Estensoro 1960-1964. N de R), le dijo a nuestros delegados, con lágrimas en los ojos, que tenía que romper con Cuba porque los Estados Unidos lo obligaban a ello. Así, despidieron de La Paz a nuestros delegados.
No puedo afirmar que esa aseveración del Presidente de Bolivia fuera cierta. Lo que sí es cierto, es que nosotros le dijimos que esa transacción con el enemigo no le valdría de nada, porque ya estaba condenado.
El Presidente de Bolivia con el cual no teníamos ni tenemos ningún vínculo, con cuyo Gobierno no hicimos nada más que mantener las relaciones que se deben mantener con los pueblos de América, ha sido derrocado por un golpe militar. Ahora se ha establecido allí una Junta de Gobierno.
En todo caso, para gente como ésta, que no sabe caer con dignidad, vale la pena recordar lo que le dijo, creo que la madre del último califa de Granada a su hijo, que lloraba al perder la ciudad: «Haces bien en llorar como mujer lo que no supiste defender como hombre.»
A Sandra Pierantozzi ojalá le dure la ayuda sustentada en humillante dependencia, que al última hora suma nuevo capítulo de entreguismo: la recepción de seis presos uigures chinos, enviados por Obama desde el centro internacional de torturas norteamericano en la ilegitima base naval que contra la voluntad cubana Estados Unidos ocupa en Guantánamo.
Roma , o Washington , en su versión imperial moderna, paga a los traidores, pero los desprecia.













