El cursor corre por encima de hipervínculos sin decisión de cuál abrir: equipamientos, inversiones, transporte, éstos con apariencia inerte, pero otros parecen latir: genética, hospitales generales y pediátricos, banco de sangre, cardiología, nefrología, oncología, medicamentos, tras los cuales se mueven personas: médicos o pacientes, quienes sufren muchas veces la imposibilidad de brindar cura o alivio por carecer de los recursos más elementales, a causa del bloqueo.
“Y no siempre es por falta de dinero para adquirir recursos de todo tipo en el exterior -asegura Durán, “atrincherado” tras su PC llena de pruebas y respuestas-, porque si bien el bloqueo lo encarece todo por pago de fletes, distancias y diferencias de calidad, lo peor son las persecuciones, maniobras y presiones para que nos nieguen hasta la palabra empeñada, como en el caso de la Phillips, denunciado por Fidel Castro ”.
El bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba fue decretado por John F. Kennedy, el 7 de febrero de 1962, cuando puso en marcha un andamiaje de decisiones ejecutivas para lograr la consolidación de la política genocida contra la Isla de la Libertad.
Desde entonces se suceden criminales acciones y leyes tan imperiales como extraterritoriales: Helms-Burton, Torricelli, Plan Bush…, en una secuencia protagonizada por 11 presidentes de la nación más rica del planeta, incluido Barack Obama, quien pese a su retórica rosa no mueve un dedo para eliminarlo.
El “cubano” es un cerco sin parangón en la historia, superior a la década durante la cual, según Homero, los griegos atenazaron a Troya; y mayor que los 900 días del asedio nazi contra Leningrado, en la Segunda Guerra Mundial.
El cálculo nos aproxima a 17 mil 106 días contenidos en 46 años, 10 meses y 316 días, en los que se estima la Isla ha perdido unos 96 mil millones de dólares, a cuenta de la genocida política de Estados Unidos.
Durán presiona el mouse de su computadora y tras el clic, la infamia trasciende el marco virtual, para mostrar el impedimento que el bloqueo significa a las soluciones técnicas que demanda la tecnología médica instalada en la provincia.
“Guantánamo posee para la asistencia de salud cuatro mil 720 equipos en sus instalaciones, el 97 por ciento de los cuales tiene más de 15 años de servicios y proceden mayoritariamente de las firmas Draguer, Toshiba, Philips, Siemens, Sakura, Olympus Shimadsu, Takaoka, Medix”, informa el neurocirujano e invita al diálogo al ingeniero Francisco Plaza Martínez, director del Centro provincial de Electromedicina.
“La situación que enfrentamos con los equipos es siempre compleja por la larga data de explotación y la escasez de los recursos -comenta el técnico y ejemplifica: hoy en la provincia hay 166 equipos rotos por falta de piezas de repuesto, entre ellos algunos desfibriladores, rayos x portátil y monitores de parámetros fisiológicos de la marca Phillips.
“La lista incluye microscopios, espectrofotómetros, hemoglobinómetros, equipos de fisioterapia, centrífugas, endoscopios y, desde hace más de seis meses, el tomógrafo del hospital pediátrico Pedro A. Pérez, carente del tubo de rayos X, valorado en 48 mil dólares.
“Los problemas no son mayores -asegura Plaza- por la creatividad de los especialistas del sector y, en particular, del centro especializado en asistencia técnica que dirige, donde los trabajadores sólo se detienen cuando las soluciones dependen obligatoriamente de las bloqueadas partes o piezas de repuesto”.
Nelvio Durán retoma el diálogo y refiere la elevación de los costos de algunos equipos, fármacos y materiales cuando el Estado cubano tiene que adquirirlos a través de terceros países, para burlar las barreras del bloqueo.
Mencionó microscopios de alta resolución, medios para lecturas de cromosomas humanos, reactivos y fármacos imprescindibles para garantizar los gratuitos programas de salud cubanos, sin renunciar a sus altos estándares científicos.
Subrayó los gravámenes económicos que impone la genocida política a servicios tan sensibles como la oncología y ejemplificó: “El tratamiento anual completo del cáncer de mama en un paciente cuesta entre 50 mil y 90 mil dólares, pero añádale en Cuba otros 15 mil per cápita por la adquisición de los medicamentos en mercados lejanos y multiplíquelos por las 100 personas que anualmente se mantienen bajo ese régimen terapéutico”.
El panorama se repite en servicios tan sensibles y de alto compromiso para la vida como la cardiología, nefrología, neonatología y las terapias intensivas, por sólo mencionar algunas áreas donde el dolor y la desesperación se multiplican a causa de eso que eufemísticamente llaman embargo y que es en realidad un crimen de lesa humanidad.
“Apenas unos datos hemos comentado”, indica finalmente el directivo médico, mientras cierra el documento Efectos del criminal bloqueo en la Salud, presentación digital que cada año suma cifras y acumula infamias de un injustificado acto de guerra que está ahí, inamovible, a pesar de la aparente dulzura del Presidente USA de turno.











