Desde que los guantanameros conocimos de la denuncia del Gobierno cubano en Ginebra sobre las dificultades que ocasiona al país el bloqueo imperialista para cumplir el pago de las contribuciones a organismos financieros internacionales en Suiza, supimos que esta no es una más.
Con fehacientes pruebas el embajador cubano Rodolfo Reyes declaró en conferencia de prensa en Suiza, que la mayoría de esos organismos tienen abiertas sus cuentas para recibir las contribuciones a sus presupuestos en el banco UBS.
Según informaciones confiables el diplomático agregó que Estados Unidos sancionó a esa institución financiera por un monto de 100 millones de dólares, en aplicación de su política coercitiva contra Cuba.
Como a la Isla se le impidió la continuación de sus transacciones financieras internacionales en el UBS, estas deben hacerse a través de terceros, encareciéndose las operaciones con el pago de los servicios bancarios, explicó el embajador cubano.
Nada de ablandamiento del cerco económico, sino todo lo contrario: el nuevo gobierno de Washington ha recrudecido más las acciones al respecto. Aun no bastan las demandas de numerosas entidades internacionales radicadas en Suiza que respondieron a la nota del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, sobre el tema en el año que transcurre.
Por ejemplo, se conoció que la Organización Internacional del Trabajo, reafirmó su opinión de que las Naciones Unidas constituyen el foro apropiado para tratar las cuestiones relacionadas con el bloqueo económico, comercial y financiero, de EE.UU. contra Cuba.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones, por su parte, denunció que sigue tomando plenamente en consideración las preocupaciones expresadas por la nación caribeña sobre la interferencia de sus comunicaciones, debido a la hostilidad de la Casa Blanca.
Por su parte la Organización Mundial de la Salud reconoció que el bloqueo afecta al sector y en particular golpea a la población cubana, al obstaculizar el desarrollo del país y la mejora de su infraestructura sanitaria básica, entre otros tópicos.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo también tuvo planteamientos similares, según informaciones de fuentes confiables. ¿Alguien puede asegurar que en el seno de la sociedad norteamericana no existan también quienes se perjudican con la irracional política de los sucesivos gobiernos estaunidenses contra el pueblo cubano desde hace cerca de medio siglo?
La realidad actual es otra a la que impusieron a inicios de la revolución los gobernantes de la Casa Blanca. La crisis económica, comercial y financiera que atraviesa el mundo, surgida desde el propio seno de la economía estaunidense, es más que suficiente para complicarle la vida a cualquier nación, más si a la vez se le aplican restricciones de toda índole para su estrangulamiento.
Cualquier ser racional del planeta pudiera pensar en un homicidio colectivo, en una masacre, contra un pueblo que lo único que hecho es decidirse a construir su propio destino, sin imposiciones, ni ataduras morales de potencia alguna.
Las informaciones revelan que cada vez son más los organismos internacionales que se oponen al bloqueo, que no es embargo, aunque los sectores más fascistas y reaccionarios del gigante del norte han dispuesto una guerra invisible… o visible, cuando se quiere, contra los cubanos.
La genocida práctica no deja al margen sector alguno de la vida social en la Isla: la salud, la educación, el transporte, la alimentación entre los más sensibles han recibido por años el impacto de la irracional política. El antídoto contra el bloqueo ha sido la resistencia del pueblo, convencido
hoy más que nunca de su verdad, de su razón, de sus principios.
Si así no hubiera sido no se podía haber resistido tanto. Tiempo es ya de que los poderosos, los que mas daño hacen, comiencen asentir golpes como los que ellos han asestado a la humanidad y al planeta. Es hora de que se truequen los papeles en la historia del yunque y el martillo.













