Cada mañana miles de niños cubanos van de sus casas hacia las escuelas a recibir el insustituible pan de la enseñanza, también lo hace otro gran número de adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes, en fin, de todas las edades y niveles educacionales, diariamente, se preparan para la vida a lo largo y ancho de toda la Isla en los disímiles centros construidos por la Revolución en sus 50 años de existencia.
Bajo un sistema educacional gratuito, que beneficia a todos por igual, se toman las más variadas materias. El hecho es muy común, del que se derivan bondades vedadas en muchos países del mundo, disposición de libros de textos, cuadernos de trabajo y materiales gastables, medios audiovisuales, maestros y profesores adecuadamente preparados para la impartición de los contenidos, entre otros tantos favores; pero, ¿cuánto le cuesta al Estado Cubano brindarlos?
La respuesta a la interrogante asumiría con toda responsabilidad elevadas sumas de dinero, sin embargo ese no es el asunto principal si todo sucediera en condiciones normales. El problema está en que para poder brindar educación para todos y con altos niveles de calidad, reconocidos internacionalmente, el país está obligado a sufrir los embates de un bloqueo económico, financiero y comercial nunca antes conocido por ninguna otra nación, impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a nuestro pueblo.
Según datos dados a conocer recientemente por autoridades del Ministerio de Educación, desde mayo del 2008 hasta abril del presente año 2009 Cuba tuvo que traer desde lejanos mercados productos para el sector educacional por valor de 40 millones de dólares. Lo que pudo comprarse en Estados Unidos, por ejemplo, o en países cercanos geográficamente fue necesario adquirirlo en áreas de la distante Asia; más de la mitad de esa cifra hubiera podido destinarse a compras adicionales de existir la posibilidad antes mencionada, una quimera en el contexto económico y comercial en que está precisada la nación a realizar las más variadas transacciones.
La aplicación de la política de bloqueo y guerra económica total impone excesivos pagos de fletes por transportación y almacenamiento, lo que también amplía los daños que ocasiona éste al sistema educacional cubano.
Son visibles los perjuicios, el bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace 49 años multiplica los gastos a la educación. Se limita la adquisición de decisivos medios de diagnósticos empleados en la enseñanza especial, la preescolar se ve frenada por el no acceso a juguetes didácticos al igual que por las imposibilidad de contar con materias primas imprescindibles para su confección en el país; cada vez más resulta difícil la modernización de los laboratorios para las prácticas de disciplinas como la Biología, la Química o la Física, vitales para el aprendizaje básico de tales ciencias o no se cuenta con medios imprescindibles para el estudio del Inglés u otro idioma.
Podría ser interminable la lista de daños que ocasiona el bloqueo genocida de los Estados Unidos contra la Isla, una evidente e inadmisible violación de los derechos y libertades fundamentales del pueblo cubano, el derecho a recibir una educación de calidad también se restringe, gracias al empeño de maestros y profesores y de los millonarios esfuerzos que despliega el Estado la realidad es otra, la que el gobierno del Norte nunca quiso que se exhibiera. A pesar de todos los obstáculos y sufrimientos, el proceso docente educativo se fortalece cada vez más en cada una de nuestras escuelas y la Educación es hoy una de las mayores conquistas que puede presentar al mundo la Revolución Cubana.











