Esa política genocida constituye el principal impedimento para al progreso de Cuba y desde 1991 crece el rechazo internacional al asedio norteamericano; la muestra más reciente fue la votación del pasado año con 185 países en contra.
A pocos días de la sesión de la Asamblea Genral de las Naciones Unidas, crece la demanda mundial para levantar el cerco económico a una nación que comete el “delito”, de decidir su propio destino.
El bloqueo quebranta los derechos y la soberanía, no solo de Cuba sino de terceros países, de ahí que están limitados los días para que se desplomen los muros de la soberbia.
A raíz de las rígidas afectaciones que sufrió la Mayor de las Antillas, luego del paso devastador de los huracanes en el 2008, en que las afectaciones superaron los 10 mil millones de dólares, el tema del bloqueo vuelve a presentarse como el gran obstáculo para el desarrollo económico del país.
Ante el gradual apoyo de la comunidad internacional para que cese esa incompatible política de querer estrangular a un país mediante el brutal cerco económico, el Departamento de Estado, de los EE.UU., lanzó en 2008 una cruzada publicitaria para despistar la atención sobre ese asunto, y del papel de “buenos”, que ellos realizan para ayudar a Cuba.
Esa farsante conducta fue denunciada por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro en sus reflexiones El papel de buenos, ¿a costa de quién?, en las cuales descaracteriza la doble moral del imperialismo norteamericano.
Lo cierto es que las autoridades de la mayor potencia económica del planeta hacen caso omiso al reclamo internacional de que cese la política criminal que constituye el bloqueo económico a Cuba.
Se acerca el 28 de octubre, día en que será sometido a votación en la Asamblea General de la ONU, el proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero. Será otra contundente victoria de Cuba, y de la comunidad internacional, ante la prepotencia norteamericana.











