¿Causa?: El bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba y decretado por John F. Kennedy el 7 de febrero de 1962, cuando puso en marcha un andamiaje de decisiones ejecutivas para lograr la consolidación de la política genocida contra la Isla de la Libertad.
Desde entonces se suceden criminales acciones y leyes que saltan el llamado diferendo Cuba-USA y trascienden fronteras bajo nombres como Helms-Burton, Torricelli, Plan Bush…en una secuencia protagonizada por 11 presidentes de la nación más rica del planeta, incluido Barack Obama, quien pese su retórica rosa no mueve un dedo para eliminarlo.
El eufemísticamente llamado embargo contra Cuba es un cerco sin parangón en la historia, superior a la década durante la cual, según Homero, los griegos atenazaron a Troya; y mayor que los 900 días del asedio nazi contra Leningrado en la Segunda Guerra Mundial.
Son hoy alrededor de 17 mil 106 días contenidos en 46 años 10 meses y 316 días durante los cuales la Isla ha perdido unos 96 mil millones de dólares a cuenta de la genocida política de Estados Unidos que se ensaña con particular fuerza en el sector de la salud, incluido como unos de sus blancos en la estrategia de doblegar a los cubanos mediante el hambre o las enfermedades.
El negativo impacto del bloqueo en el sector de la salud toca todas las vertientes, desde equipamientos, inversiones y transporte hasta sensible servicios como la genética, hospitales generales y pediátricos, banco de sangre, cardiología, nefrología, oncología, medicamentos, en torno a los cuales se mueven médicos, y pacientes que sufren muchas veces la imposibilidad de brindar-recibir cura o alivio por carecer de los recursos más elementales, a causa principal del bloqueo.
Nada detiene el pensamiento fascista y genocida de la ultraderecha gobernante de Estados Unidos alentada unas veces, chanteajada otras, por la influyente mafia cubana asentada en Miami y sus lobos congresistas representantes.
Guantánamo posee para la asistencia de salud cuatro mil 720 equipos en sus instalaciones, el 97 por ciento de los cuales tiene más de 15 años de servicios y proceden mayoritariamente de las firmas Draguer, Toshiba, Philips, Siemens, Sakura, Olympus Shimadsu, Takaoka, Medix.
La larga data de explotación y la escasez de los recursos determina que 166 de ellos esté rotos sin respuesta técnica por falta de piezas de repuesto, entre ellos algunos desfibriladores, rayos x portátil y monitores de parámetros fisiológicos de la marcha Phillips.
La lista incluye microscopios, espectrofotómetros, hemoglobinómetros, equipos de fisioterapia, centrífugas, endoscopios y desde hace más de seis meses el tomógrafo del hospital pediátrico ¨Pedro A. Pérez¨, carente del tubo de rayos X, valorado en 48 mil dólares.
El ejemplo que inicia este trabajo es extensivo a servicios tan sensibles y de alto compromiso para la vida como la cardiología, nefrología, neonatología y las terapias intensivas por solo mencionar algunas áreas donde el dolor y la desesperación se multiplica a causa de eso que eufemísticamente llaman embargo y que es en realidad una acción genocida, un crimen de lesa humanidad.
Cuba, a causa del bloqueo, paga un precio exorbitante por mantener la salud de sus nacionales con servicios gratuitos que incluyen las prestaciones más avanzadas, entre ellas los trasplantes de órganos, una opción solo asequible a bolsillos acaudalados en el llamado primer mundo.
Cada año aumentan las cifras y se acumulan las infamias de un injustificado acto de guerra que está ahí inamovible a pesar de la aparente dulzura del inquilino de turno en la Casa Blanca











