Cuando el 8 de octubre el Che Guevara cae mortalmente herido en Valle Grande, Bolivia, los enemigos de los pueblos creyeron que mataban al Héroe. Sin embargo, sucedió todo lo contrario, inmortalizaron para siempre su obra y legado, la que se empina hoy con más lucidez para alumbrar el camino de los desposeídos en el planeta.
La dignidad y decoro de Ernesto Guevara de la Serna, es recordado siempre en Guantánamo. Una muestra más fue que, en esta jornada, miles de niños recibieron sus pañoletas azules, precisamente en la fecha en que cayó en combate el Guerrillero Heroico.
El inicio de la jornada Camilo-Che estuvo matizado por el tradicional homenaje de los Pinos Nuevos de la Mayor de las Antillas. En todos los municipios del país se sucedieron actividades en que fue resaltada la grandeza y sencillez de ese hombre universal, que a base de ejemplo y consagración supo encausar la lucha por la justicia social en todo el mundo.
La ceremonia principal efectuada en Guantánamo, se realizó en la rotonda que lleva el nombre del Guerrillero en la capital provincial, lo cual constituyó un merecido tributo al hombre que entregó su vida a las causas más nobles por el bienestar de la humanidad, al que peleó y entregó sus energías en Cuba, el Congo y Bolivia, por liberar a esos países de la desigualdad y el analfabetismo.
La más joven generación de cubanos, los pioneros, recuerdan al héroe con declamaciones de poesía, danza y lectura de sentidos textos que recogen el aprecio de los cubanos por ese hombre de talla extra, que tantas lecciones nos legó.
De ahí la gratitud que muestran los pioneros cubanos, que tienen como lema central: “Seremos como el Che”. Una frase que encierra todo el sentir por el altruismo y transparencia que legó el Guerrillero Heroico, que lo convierten por siempre en ejemplo inolvidable.













