El 8 de octubre de 1967 intentaron borrarle, suprimir su grandeza; sin embargo su asesinato solo sirvió para engrandecer su imagen que tomó fuerza entre los pueblos, como nadie pudo imaginar.
El orbe le reconoce como un gallardo guerrillero, de ideas claras e intensas que cobraron vida aún cuando se desconocía el paradero de sus restos. La constancia no dejó que el secreto quedara en la oscuridad de aquel día que le ambicionaron su muerte y después de muchos años de búsqueda, reposa entre nosotros junto a su destacamento de vanguardia.
A 42 años de la caída en combate de Ernesto Che Guevara, tres escasas letras que rompen la gigante barrera de la desigualdad y la miseria para abrir con antorchas los sudados senderos que hacen paso a la verdad de los que siempre fueron olvidados.
Sin saber todavía que era inútil el odio desmedido que descargaron contra su cuerpo aquel triste día, en que los enemigos saborearon su victoria, el héroe renace en cada niño, hombre o mujer. ¡Qué lejos estarían de comprender que era inútil el cobarde acto!,
Miles de banderas que llevan su querida presencia toman por asalto el cielo azul, es como si una constelación de estrellas apareciera sobre América y su intenso rastro iluminara todo el universo.
Caminas por el mundo tras un sueño libertario que rompe el espejismo de lo inverosímil para sentirte cercano entre nosotros, como un padre que aconseja o como un amigo al que le podemos confesar nuestras más embrolladas ilusiones.
Sabes a fango, a metralla, a infinito, a libertad, a esperanza y aún así alguien quiso desaparecerte, ¿en nombre de quién se atrevieron a hacerlo?, ¿quién le dijo a la insolencia que tenía permiso?, basta un solo puñado de hombres, una ráfaga de ideas justas, un símbolo imborrable, y eso eres tú.
Es demasiado tarde ya para el olvido y no hay tiempo ni siquiera para intentarlo.













