Baste decir que la boricua Olga Tañón y su conciudadano Dany Rivera, bailaron sobre el escenario al compás de esa composición que ha dado la vuelta al mundo entero y fue incluida a principios de siglo por por la disquera canadiense Ambassador Records, en el disco Ritmo Caliente.
En ese compacto aparecen además del Guararey, clásicos como Camina como Chencha, de Ñico Saquito, y A mi guajira la quiero, de Francisco Repilado.
Pastorita había rebasado el medio siglo en los pasados 70, cuando la pieza, popularizada por Los Van Van era un himno para los bailadores de la Isla y su compositor Roberto Baute Sagarra dirimía su autoría en el Tribunal Provincial de Guantánamo, el cual, para emitir su fallo tuvo muy en cuenta el testimonio de Yuani Sayú.
La sentencia número 336 emitida el 14 de junio de aquel año, le reconoció a éste la paternidad de la composición, acreditada entonces en el Registro de la Propiedad Intelectual del Consejo Nacional de Cultura a Pedro Speck, otro relevante changuisero, al igual que Baute ya fallecido.
Y ahora, al final del concierto, los Van Van la desempolvan de su repertorio, para divulgarla por todo el planeta, hacer bailar a más de un millón de personas en la plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, y en Guantánamo, provocar la alegría de la persona que fue la musa de ese emblemático changüí y hacer recordar (volver a vivir) a muchos de los que echaron sus primeros pasillos con esa letra que hoy renació de sus cenizas:
Pastorita tiene guararey conmigo / Yo no sé por qué será / Yo nunca le he hecho nada / Ella es mi amiga del alma/ La llevo con el corazón











