La Plaza de la Revolución José Martí de la Ciudad de la Habana se vistió de blanco, con la presencia de miles de cubanos interesados en vivir uno de los acontecimientos artísticos más relevantes de los últimos tiempos: el concierto Paz sin FronterasAl que no quiso concierto, uno bien grande y por la paz
Paz sin Fronteras, aunque aúllen los lobos
Concierto por la paz y el amor
Ni siquiera el abrasador sol de septiembre impidió que el pueblo de Cuba acudiera al histórico sitio, célebre en el mundo por su poder de convocatoria en fechas trascendentales para la isla caribeña como la celebración del primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores.
Esta vez el motivo de la congregación fue un gran concierto organizado por artistas de distintas nacionalidades como Juanes, de Colombia, Olga Tañón, de Puerto Rico, Miguel Bosé, de España, Silvio Rodríguez, de Cuba, entre otros reconocidos exponentes de la música popular contemporánea.
Paz sin fronteras, así nombraron los músicos el concierto que ha ocupado la primera plana de importantes periódicos del mundo, desde que cabecillas de la mafia cubano-norteamericana, en Miami, La Florida, decidieran cuestionar la iniciativa de los artistas.
¿Por qué un concierto a favor de la paz, precisamente en Cuba? Se preguntaban algunos sectores de la extrema derecha estadounidense.
Millones de personas en Cuba, incluso los niños, pudieran responder fácilmente esa pregunta.
Primero, un concierto a favor de la paz no necesita pretextos para que se convoque. Todos los días los seres humanos deberíamos organizar acciones a favor de una forma de vida distinta que favorezca la unión, el diálogo y el beneficio parejo de la humanidad.
Por otro lado, los músicos tienen el pleno derecho de escoger el escenario donde ofrecer sus creaciones. Y si ese escenario es Cuba, sobran las explicaciones.
Cuba, gústele o no a la extrema derecha estadounidense, es reconocida mundialmente como un paraíso de la paz. Baste decir que aquí, las mujeres y los hombres progresan en la vida con los mismos derechos y deberes. Los ancianos cuentan con un proyecto de seguridad social que los ampara y los niños desde que nacen gozan de plena libertad, acceso gratuito a la educación y la salud, además de la garantía de crecer en un país libre de violencia.
Y ya lo dice el propio título del concierto. La verdadera paz no tiene fronteras. Todos los seres humanos, sin distinción de raza, religión o nacionalidad, tienen el derecho a vivir en armonía, y a gozar también, por qué no, de la música que sin límites ni barreras los artistas regalan a sus seguidores.











