Dígase Paz sin fronteras y el enunciado pasa inadvertido, como un sonar más del monosílabo gráficamente representado por la paloma que lleva en su pico el ramo de olivo.
Dígase Paz sin frontera, y acompañe la frase del sustantivo Cuba y habrá gritado a los oídos de los “dioses del terrorismo y la guerra” en las calles de Miami.
Añádale Plaza de la Revolución José Martí y habrá cometido un sacrilegio que provoca los alaridos de la manada de lobos que por estos días aúlla en Hialia, destruye discos compactos en las calles de la barriada y hace el coro a los feroces Iliana Ross Lehtinen, Lincoln Díaz-Balart y el trompeta Arturo Sandoval.
La jungla miamense se revuelve y ruge contra Juanes, rockero colombiano que cabalga sobre su música y dispara los proyectiles de sus acordes contra los corazones de los ciudadanos del mundo para ganar sus mentes en propósito de paz, solidaridad y hermandad entre los seres humanos saltando sobre diferencias ideológicas.
Antes lo hizo en la frontera de Venezuela (otra nación prohibida) con su natal Colombia y ahora repite la enriquecedora experiencia en la misma plaza donde el Papa Juan Pablo II oficio su misa para los cubanos.
El escenario será trascendental y fabuloso para el megaconcierto, al decir de Fernán Martínez, productor general del espectáculo y manager de Juanes, su principal inspirador.
Concurren a la cita por la paz más de cien músicos y 15 reconocidos intérpretes que ya están en la Isla entre ellos Juanes, la boricua Olga Tañón, el español Luís Eduardo Aute, el cubano Silvio Rodríguez y la reconocida orquesta Los Van Van.
Mientras cavernícolas del Norte hacen las más soeces declaraciones y politizan un espectáculo mientras acusan al Gobierno cubano de esa intención, la Plaza de la Revolución José Martí exhibe un escenario a cielo abierto de 20 metros cuadrados en una explanada con pantallas gigantes y 12 cámaras de televisión que llevarán el espectáculo en vivo a millones de millones de personas en todo el mundo.
Vestidos de blanco es la cita, con la pureza del color de la paz y del repudio a las armas y a las guerras, para enderezar el mensaje de aquellos de Miami que gruñen “Frontera sin paz”, cuando al decir de Juanes debemos leer, de izquierda a derecha, “PAZ SIN FRONTERAS”.











