Decía el el Héroe Nacional cubano, José Martí, que de pensamiento era la guerra mayor y a pensamiento debía ganarse. Inmerso en esa batalla, en la que la educación y la cultura constituyen armas principales, se encuentra el pueblo de Cuba.
Múltiples programas conducen hacia el objetivo de hacer de Cuba el país más culto del mundo: las escuelas de instructores de arte, de artes plásticas, formación de maestros emergentes, instructores de computación, las salas de video, las bibliotecas populares y muchos otros.
La relación de logros sería interminable porque cada día se multiplican a lo largo y ancho del país, desde la capital hasta la más intrincada escuelita donde no existe corriente eléctrica, y sin embargo, la magia de la revolución ha llevado la televisión, el video y la computación, a veces para un solo escolar.
La llegada de estos equipos s a las escuelas cubanas como parte del programa audiovisual ha facilitado la formación de valores en los niños y jóvenes y ha sido un eficaz apoyo a los educadores en el proceso docente educativo.
En todas las aulas del país está garantizado un televisor por aula y se calificaron los asesores del programa, encargados de instruir metodológicamente al colectivo pedagógico para hacer un uso adecuado del programa MiTV y desarrollar los debates con los estudiantes.
Se ha comprobado que el este programa permite el desarrollo de habilidades y hábitos en los alumnos, amplía sus conocimientos y se apropian mejor de ellos, constituye, en fin, un instrumento para lograr un aprendizaje de calidad.
Igualmente, ha creado una mayor motivación hacia la escuela y ejerce gran influencia en la formación vocacional, a los educandos los ha ayudado en la ortografía, la redacción, el conocimiento de la historia, y a ocupar el tiempo libre en actividades formativas.
También se realizan actividades en las que se combinan el cine y la literatura y contribuyen a la promoción de la lectura, y proyecciones de videos relacionadas con la historia de la localidad y las fiestas populares, vías para reforzar la identidad cultural de cada lugar.
De este modo, de escuela en escuela, de barrio en barrio, de municipio en municipio, en la provincia toda, se está ganando el combate por la defensa de la ideología de la Revolución, en el cual la cultura es escudo y el programa audiovisual potente arma.











