El 23 de julio de 1965 la casita blanca y roja donde se inició la última etapa de la Guerra de Liberación Nacional, fue convertida en Museo Granjita Siboney. Por su importancia histórica, el 26 de julio de 1979 se declaró Monumento Nacional.
La Granjita Siboney, se registró en la historia de la Revolución Cubana, cuando fue alquilado por los jóvenes de la Generación del Centenario para una aparente cría de aves, entonces devino cuartel general para los preparativos finales, concentrar a los hombres, los autos y los pertrechos bélicos que utilizarían en la acción, que, con Fidel Castro Ruz al frente, derrocaría a la tiranía de Fulgencio Batista.
Llegar a ella, impone un recorrido de trece kilómetros y medio por la carretera, que conduce a la playa de Siboney y separan a la Granjita de la ciudad. La vía, está amparada a ambos lados de la vía, por 26 obeliscos que muestran la ruta que hace 50 años siguieran el joven abogado Fidel Castro y sus compañeros, en los que aparecen los nombres y labores que realizaban los mártires de la hazaña del 26 de julio de 1953.
El heroico inmueble, guarda el tesoro más preciado del acontecer nacional y es un testimonio vivo de la acción más heroica erigida en nuestro país: los preparativos de los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953. Para los propósitos que animaban al grupo atacante y especialmente a su jefe, el abogado Fidel Castro, el lugar, era la cobertura para reunir a los futuros combatientes, recibir las armas, los uniformes y el punto de partida para la audaz acción.
La Granjita, conserva sus colores blanco y rojo, para hacer referencia al movimiento 26-7. La entrada es custodiada por las banderas cubana y la del Movimiento 26 de Julio, y en las paredes delanteras de la casa, aún se observan los orificios del impacto de la metralla de los guardias de la tiranía batistiana, que intentaron justificar así el asesinato de seis de los asaltantes.
Convertida en museo en septiembre de 1965, el 26 de julio de 1979, fue declarada Monumento Nacional. Posee ocho salas donde las imágenes y periódicos de la época exhiben la bestial represión de la que fueron objeto muchos de los asaltantes, luego de los sucesos del Moncada. En tres de sus piezas, se muestran el entorno económico, político y social de Cuba antes y después del golpe de Estado de Batista el 10 de marzo de 1952. Una cuarta sala expone los preparativos de la acción armada del 26 de julio y en la quinta y sexta se pueden apreciar las secuelas del ataque y la entrada de Fidel en el Vivac de Santiago de Cuba, acompañado por el teniente Pedro Sarría, los sitios donde guardaron prisión los asaltantes, también la amnistía concebida y el periódico que da a conocer la primera acción revolucionaria de Frank País: el asalto al Club de Cazadores.
Fragmentos de las últimas palabras emitidas por Fidel Castro y Abel Santamaría antes de partir al combate, así como muestras fotográficas de algunos de los combatientes encarcelados en las prisiones de Guanajay e Isla de Pinos, también pueden observarse en las salas siete y ocho.
El pozo seco situado a un costado de la vivienda y la tina original donde fueron escondidas la mayor parte de las armas utilizadas en la acción armada, uniformes y muebles originales de una de las más notables páginas de historia de Cuba, están en la parte exterior del Museo, donde aún se conservan las asomos de las polleras, garajes donde se escondieron los automóviles en los que transportaron a los asaltantes hasta el cuartel.
Fuente para el florecimiento cultural revolucionario de las presentes y futuras generaciones de cubanos, el Museo Granjita Siboney, contiene valiosos documentos, testimonios y objetos personales de los revolucionarios asaltantes del Cuartel Moncada, intrépidos jóvenes que intentaron tocar el cielo con sus manos para entregarnos en enero del 59, un futuro luminoso.











