De esta tierra también son hijos miles de patriotas héroes y mártires del país que no cejaron en el empeño de ver a su Patria libre e independiente y ofrendaron hasta sus vidas durante toda la gesta revolucionaria que inició el 10 de Octubre de 1868 con el Alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes, un grupo de esclavos liberados en La Demajagua, actual provincia de Granma, y que concluyó con el triunfo de la Revolución el primero de Enero de 1959.
El convencimiento de que la Revolución Cubana es una sola, nos asistió otra vez al ver reunidos en Holguín a más de 200 mil compatriotas, en representación de todos los cubanos, para celebrar esta mañana el Acto Nacional con motivo del Aniversario 56 de los Asaltos a los Cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo.
Estas eran dos importantes fortalezas militares del oprobioso régimen tirano de Fulgencio Batista, servil a los intereses del imperialismo yanqui, y que sumió a los cubanos de la época en una triste pesadumbre.
El acontecimiento protagonizado por jóvenes casi desarmados, encabezados por Fidel Castro, en el año del centenario del natalicio del más universal de los cubanos, José Martí, y apoyados en sus ideales, marcó un hito en la historia del país, toda vez que constituyó el motor pequeño que hizo arrancar el motor grande de la Revolución. En los hechos también participó Raúl.
La operación no tuvo el éxito esperado y tras ella se desató una cruel represión que costó la vida a cientos de revolucionarios, pero demostró que los cubanos no podíamos seguir viviendo las penurias de esos años.
El joven Raúl Gómez García, uno de los asaltantes, escribía en carta fechada a su madre el 25 de Julio de 1953, un día antes de las acciones: “Caí preso: tu hijo”. Poco después apareció en el listado de los muertos en la operación. El hecho da la medida de la crueldad e hipocresía y deshonestidad del oprobioso gobierno de turno.
Sin embargo la valentía de aquellos que tomaron por asalto la gloria volvió a despertar el sentimiento de libertad de los cubanos.
Los que no murieron fueron apresados, entre ellos el novel abogado Fidel Castro, quien prefirió hacer su propia defensa en el juicio que le hicieran los esbirros. Tal alegato está registrado como “La historia me absolverá”; en él expone la precaria situación que vivía el pueblo cubano y anuncia el programa de lo que después sería la victoriosa revolución.
A 56 años de aquellos gloriosos días, el Presidente Raúl Castro expresó su orgullo de ser hijo de Holguín tal como de la Patria grande, pues los holguineros alcanzaron la sede del Acto Nacional por el 26 de Julio demostrando la eterna rebeldía que caracteriza a los cubanos.
A ellos los siguieron los de Villa Clara, Granma y Ciudad de la Habana, provincias destacadas en la fraternal emulación que se lleva a cabo para celebrar la efeméride.
Holguín fue uno de los territorios más afectados tras el paso de los fenómenos meteorológicos que azotaron al país el pasado año, sin embargo registra para la etapa una tasa de mortalidad infantil de 3,3 fallecidos por cada mil nacidos vivos, la segunda más baja del país, y de las más de 125 mil viviendas dañadas total o parcialmente por los huracanes, ya se ha rehabilitado más de la mitad.
Pero el logro fundamental de los holguineros es haber sabido enfrentar las dificultades con unidad e intransigencia, con tesón y voluntad de acero, tal como lo hicieron quienes legaron las conquistas que hoy disfrutan los cubanos.
Tal empeño fue reconocido por el general de Ejército Raúl Castro Ruz en la clausura del Acto Central por el 26 de Julio en el que anunció la próxima discusión de nuevas medidas que adoptará la dirección del país a tono con la crisis general que azota al mundo, a pesar de ello, continuarán importantes inversiones hidráulicas que beneficiarán a la parte oriental del territorio nacional.
De igual manera adelantó el establecimiento de una Controlaría General de la República, después de aprobada, durante la venidera sesión de la Asamblea Nacional del poder Popular el primero de Agosto.
Raúl llamó a enfrentar la crisis con más producción, de ahí que se aprovechen todas las tierras en aras de elevar las cifras de alimentos nacionales y sustituir importaciones.
Las palabras del mandatario cubano me llevaron a recordar una conversación que sostuve hace unos días con el obrero agrícola del municipio de Imías en Guantánamo, la provincia del extremo este de la isla, Alcibiades Osoria Osoria.
En momentos en que recibía la llave de su nueva vivienda el cincuentenario cafetalero me decía: “Si no fuera por la Revolución yo no tendría la posibilidad de tener una casita como ésta, gracias a ella y a Fidel, gracias a la solidaridad de mis compañeros puedo darle a mi familia una vida digna. Por eso y más es que hay que defender lo que tenemos”.
En cada obra hoy está el mismo espíritu del Moncada.











