Nicomedes Cobas Piñón desde hace varios años asumió el compromiso al cual dedica buena parte de su vida: detener la conversión en desierto de la franja costera sur de la provincia oriental de Guantánamo.
Residente en el municipio de San Antonio del Sur, en el centro de esa zona, la más árida de Cuba, con 67.999 hectáreas de extensión, Nicomedes dirige el Sector de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, perteneciente al Centro de Aplicaciones de Tecnologías para el Desarrollo Sostenible (CATEDES), del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente.
El sector encabeza el enfrentamiento a esos procesos en una región que comienza a partir de la Punta de Maisí y ocupa áreas costeras de ese municipio del extremo oriental de Cuba, además de los de Imías, San Antonio de Sur, Manuel Tames, Caimanera y Niceto Pérez.
“Prevenir o reducir la degradación de las tierras, rehabilitar las parcialmente afectadas y la recuperación de las áreas desertificadas son pilares del combate contra los fenómenos”, señala Nicomedes.
La desertificación, pérdida de la capacidad productiva de la tierra, perjudica al 70 por ciento de las tierras secas del mundo, las cuales representan unos 3.600 millones de hectáreas; la cuarta parte de la superficie del planeta, según informó la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra el fenómeno, creada para revertir esta tendencia.
Alrededor de un 76 por ciento del archipiélago cubano está perjudicado por procesos conducentes a la desertificación, fundamentalmente en los extremos occidental y oriental, aunque el centro del territorio no está exento.
“La franja costera sur de Guantanamo posee características singulares, precipitaciones más bajas del país, pobre hidrografía y suelos de escasa fertilidad, lo que ha condicionado la existencia de ecosistemas frágiles con limitadas posibilidades productivas”, explica el Licenciado Erismeldo Videaux Díaz, especialista principal en Educación Ambiental del sector.
Allí se manifiesta un equilibrio negativo entre el nivel de precipitaciones anuales y las pérdidas de humedad por evapotranspiración, característico de las tierras secas o áridas.
En la franja coinciden cuatro de las principales causas identificadas mundialmente para el desarrollo de los procesos conducentes hacia la desertificación y la formación de desiertos, semidesiertos y zonas áridas: el mal manejo del agua de riego, tecnologías inadecuadas de explotación de las tierras, uso inapropiado de la ganadería y la deforestación.
Por eso la lucha contra la desertificación y la sequía comenzó en el área en 1982 con acciones para detener el deterioro de los suelos a partir de cambios en las tecnologías de cultivo, el uso de aguas de mayor calidad, sin influencia salina en el riego, drenaje de los suelos y cambio de las técnicas de irrigación.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en 1999 otorgó el premio titulado “Salvando las Tierras Secas”, a un paquete de proyectos de nombre “La lucha contra la desertificación y los desastres naturales en Guantánamo, Cuba”, por los aportes que en ellos se hizo a la lucha y control de la degradación de la tierra. En los años transcurridos desde entonces ha continuado la aplicación de nuevos proyectos.
“Se han desarrollado un grupo de proyectos con respaldo del país, de las autoridades locales e instituciones internacionales, como son los proyectos de reforestación con especies autóctonas o introducidas de árboles maderables y de frutales en la zona, la creación de un centro de extensionismo y capacitación o el mejoramiento de los suelos con el cultivo de la Jatropha curcas”, señala Nicomedes.
El uso de la Jatropha curcas, conocida popularmente como Piñón Botija, iniciado con pequeñas parcelas de tierras improductivos, ha demostrado su eficacia en el mejoramiento de esos suelos y es propósito elevar a 50 hectáreas la superficie plantada con la especie.
Pero todo los que se haga por detener el proceso de desertificación de la franja costera sur de Guantánamo pasa por la educación ambiental.
“Se ha trabajado con muchos énfasis en la Educación Ambiental para capacitar a la población residente aquí a adaptarse y vivir en las condiciones que la naturaleza impone en la región”, asevera Nicomedes.
Con tal propósito surgió en 2007 un aula especializada para la educación ambiental con extensionismo a las comunidades.
“Tiene el propósito fundamental de capacitar a los decisores y actores que intervienen en el ámbito local comunitario, la capacitación de los niños integrados a círculos de interés, realizar actividades de extensionismo y aplicar la estrategia de educación ambiental en toda la región semiárida”, explica el Licenciado Erismeldo Videaux Díaz, encargado del proyecto.
El local radica en la sede del Sector de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, en la localidad de Cardonal, en el municipio de San Antonio del Sur, y dispone de medios audiovisuales y de informática que hacen posible brindar los fundamentos para el logro del desarrollo sostenible en la zona.
“Ya se han realizado más de 60 acciones de capacitación entre conferencias, charlas, even tos científicos, diplomados y la discusión de tesis de maestrías”, agrega Erismeldo.
La lucha contra desertificación y la sequía en la franja costera sur de la provincia incluye como parte esencial el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del área, como por ejemplo el programa de incremento del cultivo de granos y hortalizas en áreas improductivas, que involucra a productores locales.
“Estamos enfrascados en sembrar maíz, frijoles, arroz, tomate y verduras en más de 50 hectáreas, en su mayor parte nunca empleadas en la producción de alimentos, a partir de la capacitación de los productores en el uso de las técnicas agrícolas más adecuadas para estos ecosistemas frágiles”, señala Nicomedes Cobas Piñón, director del Sector de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.
Es un esfuerzo adicional al que realizan en ese sentido las autoridades del gobierno y el Ministerio de la Agricultura en los municipios comprendidos dentro del sector.
Otros organismos intervienen en el mejoramiento del fondo de viviendas, los servicios de salud, educación, cultura y deportes; el abasto de agua y la electrificación, pues la elevación de la calidad de vida de las personas es elemento esencial en esta tarea permanente que es salvar las tierras secas de Guantánamo.











