Este alto funcionario de la Corona de España aprueba el proyecto, pero todas las gestiones quedaron congeladas, al ser sustituido en el cargo, a los pocos días, por Bernardo Villamil de la Gándara. Un año después, en una sesión de la Junta Municipal, Sánchez Manjón hizo la propuesta de construir el acueducto, la cual fue aprobada, pero este acuerdo quedó en letra muerta y nunca se llevó a la práctica.
Al concluir la guerra de independencia y convertida Cuba en una colonia de los Estados Unidos, varios guantanameros ilustres, entre ellos José Vázquez Savón, el ingeniero Eduardo J. Chibás, el General Pedro Agustín Pérez, doctor José Nicolás Ferrer, Teodoro Brooks y Fernando Nin, solicitaron al gobernador de Oriente, General Leonardo Word, materializar el viejo proyecto del acueducto.
A mediados de 1899, se obtiene un crédito de 10 mil pesos mensuales para costear la obra. El ingeniero Eduardo J. Chibás realizó los estudios técnicos en julio de ese propio año y, el 8 de febrero de 1901, comenzaron a acopiarse los materiales y a darse los primeros pasos constructivos que concluyeron 18 meses después.
Antes de concluirse la obra, el 25 de septiembre de 1901, el General Pedro Agustín Pérez, que presidía el Ayuntamiento de la ciudad, nombró una comisión para el estudio de los gastos e ingresos que originaría la administración del acueducto.
El 17 de febrero de 1902, mediante acta firmada por el Alcalde y los Concejales de la ciudad, se efectuó el traspaso del acueducto al municipio de Guantánamo, para beneplácito de la población, que todavía debió esperar hasta mediados de año para disfrutar la llegada del agua por tubería.













