El nombre de Guantánamo significa “el río de la tierra” o “tierra de ríos”, y aparece por primera vez en un documento oficial en junio de 1524, cuando se redacta el testamento de Diego Velásquez, conquistador y primer Gobernador de la Isla, quien poseía en este territorio dos haciendas y 570 cabezas de ganado vacuno.
Fue precisamente Diego Velásquez quien en 1510 desembarca cerca de la bahía de Guantánamo, a la cual Cristóbal Colón había llamado Puerto Grande el 30 de abril de 1494 y donde encontró una gran población indígena. Pero los españoles prefirieron iniciar la colonización de Cuba por Baracoa, donde se funda la primera villa.
La región de Guantánamo estuvo olvidada durante casi tres siglos y no es fácil poder determinar cuándo empezó a poblarse de españoles, pero se conoce que existían pequeños grupos poblacionales que se dedicaban a extraer y vender sal en los alrededores de la bahía.
Los reyes de España comienzan a ver con interés a Guantánamo cuando los ingleses tratan de establecerse a orillas de su enorme bahía, y fundan la efímera ciudad de Cumberland, a mediados de 1741, luego del desembarco de tropas al mando del Almirante Vernon.
En 1802, al producirse la revolución en Haití, miles de colonos franceses invadieron esta parte de la Isla y se asentaron en El Saltadero, en una de las laderas del río Guaso, para aprovechar sus condiciones navegables para embarcaciones pequeñas y trasladar sus productos agrícolas hasta cerro Guayabo y de ahí embarcarlas hacia Santiago de Cuba, único puerto autorizado para importar y exportar mercancías.
Así surge el primer núcleo urbano alrededor de lo que hoy conocemos como Parque 24, en esta ciudad de Guantánamo, donde se logra un buen desarrollo comercial, fundamentalmente de productos agrícolas como el café, la caña de azúcar, el algodón y frutos varios, así como sal, negocios que atraen a nuevos inmigrantes, fundamentalmente de Cataluña, España. Ya los colonizadores se habían desengañado sobre la existencia de grandes yacimientos de oro en Cuba. Había comenzado la explotación de esclavos negros africanos.
La aldea comenzó a crecer y tenía como límites naturales el río Guaso, el arroyo Rafart y la exuberante vegetación de la zona. En 1858 contaba con 1134 habitantes, con 154 casas de mamposterías, 68 de tablas y tejas y algunas de lodo y guano.
Tal y como lo afirmó Regino E. Boti, no se le puede arrebatar el honor a la familia de los Pérez, de ser los fundadores de la estructura del pueblo de Guantánamo, y entre ellos resaltó Don Pedro Manuel Pérez; mientras que a los inmigrantes franceses les correspondió el aporte de una conciencia nueva, dinámica y progresista, la creación de una agricultura desarrollada y el refinamiento social y cultural que enaltece a los pueblos.
En el decursar del siglo XIX, Guantánamo, tierra que acogió con beneplácito a los inmigrantes durante toda su historia, logra el desarrollo económico y cultural que influye no sólo en el incremento de la población, sino también en su propia infraestructura como ciudad, convirtiéndose en un territorio próspero al que le otorgan la categoría de Villa en 1870.













