Con el triunfo de la Revolución en Cuba, en el poblado de Caimanera, en Guantánamo, se constituyó una cooperativa pesquera, cuyos integrantes realizaban las capturas tanto dentro de la bahía, como en las aguas cercanas de la costa sur de est territorio.
Esta última opción representaba la necesidad de navegar por la entrada de la bahía, zona ilegalmente ocupada por la base naval yanqui, y de soportar las amenazas de marines reaccionarios, quienes llenos de ira ofendían a los pescadores y les aseguraban que tomarían represalias contra ellos.
El 12 de julio de 1962, Rodolfo Rosell Salas, un experimentado pescador de Caimanera, enfiló su bote, como de costumbre, hacia la salida de la bahía de Guantánamo. Al día siguiente, al no retornar como era habitual en él, la familia y los funcionarios de la cooperativa se alarman y encargan a los restantes pescadores de avisar ante cualquier circunstancia.
A los dos días de desaparecidos, varios pescadores vieron su bote en la zona de Tres Piedras, área de la base naval, y se dirigieron a rescatarlo a pesar de que patrullas navales yanquis tratan de impedirlo por todos los medios y los amenazan con agredirlos.
El bote fue trasladado para Caimanera y en su interior se encontraba el cadáver del
humilde pescador. Al realizarse la autopsia se comprobó que había sido horriblemente torturado, incluido varios huecos en el cráneo, producidos por un punzón o algún instrumento puntiagudo similar, lesiones de carácter mortal.
Una vez mas se derramaba sangre cubana inocente, esta vez de un pescador que trató de hacer valer su derecho de navegar en aguas territoriales de su país, derecho que usurpan ilegalmente las autoridades navales asentadas en la base naval yanqui, por orden precisa de su gobierno.
Este alevoso e innecesario crimen fue repudiado por millones de cubanos en todo el país, quienes protestaron por la política agresiva del imperio norteamericano, empeñado en perpetuar por la razón de la fuerza este pedazo del territorio de Cuba, al que el Comandante en Jefe Fidel Castro catalogó como: “Un puñal clavado en el corazón de Cuba”.




