Hagamos de la enseñanza de la historia un proceso más contemporáneo (+ Fotos y Video)

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Guantánamo. – El mes de febrero encierra gran simbolismo para Guantánamo, no es casual que por estos días se celebre una de las jornadas más importantes en el territorio, la semana de la cultural guantanamera que se desarrolla cada año desde el 18 hasta el 24 de febrero, motivada esencialmente por la conmemoración de dos efemérides trascendentales.

El 18 de febrero de 1878 nace en la ciudad oriental una de las figuras más ilustres de las letras en Cuba: Regino E. Boti, reconocido historiador, periodista, ensayista, pintor y poeta del postmodernismo que propició el primer renacimiento lírico en la República.

Sus obras encierran un gran valor literario al constituir un reflejo del entorno social de esa época. Boti, dejó para la posteridad alrededor de veinte y dos libros, y centenares poemas entre los que se encuentran, Arabescos Mentales, y su obra cumbre El Mar y la Montaña. Y no solo escribió acerca de la historia de su ciudad y la naturaleza, también disertó sobre la vida y obra de José Martí.

Mientras el 24 de Febrero de 1895 el Mayor General Pedro Agustín Pérez, por orden de Martí, encabezó la rebelión de inicio de la Guerra Necesaria en la finca La Confianza, principal escenario de la sublevación independentista contra la metrópolis española en Guantánamo. Horas después sus tropas atacaron el fuerte español de Morrillo Chico, en Hatibonico, aunque también se protagonizaron otras sublevaciones en Tiguabo, Baitiquirí, Santa Cecilia, El Yarey y San Andrés del Vínculo.

Es por ello que posteriormente se erigió el Mausoleo del Mambisado, como un especial tributo al Mayor General Pedro A. Pérez y sus tropas insurrectas.  El sitio, Monumento Nacional,  posee 10 túmulos mortuorios, además de áreas expositivas y de banderas, y el obelisco erigido a Periquito Pérez, en cuya base descansan los restos del Mayor General y su esposa Juana Pérez Gutiérrez, iluminados por una llama eterna.

Sin embargo me pregunto, cuantos guantanameros conocen o se interesan por profundizar en estos acontecimientos… ¿cuánto le hemos contado o enseñado a niños, adolescentes y jóvenes de esta rica historia y tradición?

Haciendo un análisis personal del asunto me vienen a la mente muchos recuerdos. Pienso en mi maestra Teresa, en mi tía Mireya, ambas profesoras de historia… ¡Con cuanta pasión me trasmitían estos conocimientos!

Recuerdo mis noches de estudio leyendo libros de la asignatura para realizar tareas o simplemente para preparar alguna composición o presentar algún trabajo para concursos de todo tipo.

Esa era otra época, ahora pienso en mi niño, con apenas cinco años lo he visto hablarme de Martí de Fidel, del Ché o Camilo, esas figuras imprescindibles en nuestra historia y que desde edades tempranas aparecen para ellos en ilustraciones que muestran las auxiliares educativas. Luego más adelante en los programas de estudio deberán profundizar en otros conocimientos. Sin embargo, tengo la impresión que esa es una etapa que pasa  muy fugaz para muchos, y no logra calar verdaderamente en la conciencia y en la memoria.

El termino historia  proviene directamente de la correspondiente palabra griega que significa narrar, describir, explicar. Pero no basta con ello, asistimos a una época donde todo confluye con la tecnología de las infocomunicaciones, de los audiovisuales y más. Este  también debe ser un camino más para ilustrar a las nuevas generaciones nuestros valores históricos, de una forma atractiva, creativa e interactiva.

Nada sustituirá una buena clase de esas que ningún estudiante olvida o  un buen libro… también se extrañan las tertulias, los conversatorios, las visitas a los monumentos y museos. Métodos hay muchos, lo importante es hacer uso de los  más efectivos, para que nuestra historia local y nacional, se conozca verdaderamente y cale en el conocimiento como esa herramienta imprescindible para saber de nuestra raíces, tradiciones, esas que consolidan nuestros principios, nuestra ideología y nuestra cultura.


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