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El cocotero en Baracoa: como el Fénix

Escrito por Singh Castillo el . Publicado en Guantánamo

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cocotero en BaracoaGuantánamo.- En la mitología el Fénix es un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego para renacer de sus cenizas en toda su gloria. Algo similar le está pasando a las plantaciones de cocoteros en Baracoa, el municipio mayor productor del fruto en el país.

No fue el fuego lo que derribó a más del 90 % de las 6 408 hectáreas existentes en el territorio, sino los vientos del huracán Matthew, el más poderoso acontecido en el área del Atlántico Norte, la cuenca del Caribe y el Golfo de México en la última década.

Aseguran los expertos que el Cocos nucífera, la palmera más sembrada en el mundo, conocida además como el árbol de los cien usos, fue el cultivo que más estragos sufrió en los cinco municipios devastados por el meteoro entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de octubre de 2016.

Pasados nueve meses tras el desastre, son alentadores los síntomas de la recuperación emprendida por los miles de lugareños dedicados al cultivo, con el apoyo de las autoridades, la Empresa Agroforestal y Coco Baracoa, y hasta sus vecinos.

“Al cerrar junio el municipio completó la siembra de las 1 500 hectáreas previstas este año y hay condiciones para plantar otras 200 en septiembre y octubre, meses de lluvia”, dice Ramón Capdesuñer Rosell, especialista de la empresa estatal.

Los Centros de Gestión que más aportaron fueron el de Mabujabo, con 735 hectáreas, y el de Jamal, con 526. Cantidades menores corresponden a los centros de Mosquitero y Sabanilla.

El directivo afirma que es el resultado de las acciones inmediatas emprendidas para la recuperación del coco, como la creación de más de 300 micro-viveros en las fincas de Posturas de cocolos productores y 9 viveros estatales, en donde se obtuvieron casi 421 000 posturas aprovechando los cocos derribados por los vientos de Matthew.

No perderlas obligó a enfrentar el reto de realizar una siembra intensiva, casi simultánea, en los cocales seleccionados, para lo cual se apeló tanto al uso de medios mecanizados como a la movilización de pobladores de los Consejos Populares involucrados para ordenar los campos, retirarles los desechos, abrir huecos, echar materia orgánica y plantar.

Se tuvo en cuenta fomentar las variedades que mejor comportamiento tienen en Baracoa, como las llamadas indio cobrizo, indio café con leche e indio verde, por ser las más resistentes a las plagas y enfermedades, además de brindar un mayor rendimiento en frutos por hectárea y en aceite por tonelada procesada en la industria.

Según precisa Alexis Toirac Perera, director general de la Empresa Agroforestal y Coco Baracoa, para emprender la producción y compra de posturas, el hoyado, la siembra y las atenciones culturales, el Estado cubano otorga un crédito bancario a los productores que asegura cinco años de financiamiento, con uno de gracia y diez de amortización.

Señala que las áreas que serán sembradas este año deben entrar en producción en seis más, es decir en 2023. Cuando logren su máximo rendimiento, ellas solas aportarán no menos de 8 000 toneladas de coco lo mismo que lograba toda Baracoa antes del paso de Matthew.

“Es que de las plantaciones existentes en el territorio, la mitad era muy poco productivas por ser muy viejas y con insuficiente atención”, comenta.

Renacer como el Fénix

Eladio Imbert Imbert es productor de coco por tradición, como ante lo fue su padre. En su finca de Guandao el huracán tumbó 3 000 matas y solo se resistieron unas decenas. Hoy la recorre con el optimismo reflejado en el rostro, viendo el desarrollo de las posturas que sembró para recuperarse.

Productor de coco en BaracoaEl predio de Lalo, como lo conocen, forma parte de las 4 283 hectáreas recomendadas rescatar en tres años, según el criterio de especialistas del Grupo Nacional Agroforestal y la empresa local, también de investigadores del Instituto de Frutales del Ministerio de la Agricultura y de productores.

Las siembras están indicadas a realizar en los suelos más aptos para el cocotero y cuya inclinación no rebase los 20 grados con los objetivos de incrementar las cosechas a partir de los rendimientos y mecanizar paulatinamente el cultivo.

Así el coquero de Guandao esta vez no usó la forma tradicional, en hileras, sino el método de tresbolillo, es decir, plantó las posturas en los vértices de imaginarios triángulos equiláteros, a 8 metros de distancia entre ellas, lo cual le permitió incrementar de 156 a 180 el número de matas por hectárea.

La fórmula la empleará en las 4 hectáreas que prevé recuperar en septiembre y octubre, con las cuales completará la sustitución de los cocoteros vencidos por el huracán.

“Hace 30 años la finca producía unos 800 quintales, pero en los últimos tiempos no llegaba a los 500, por la edad de las plantas, muchas de ellas de 60 y 70 años, sembradas por mi papá”, dice Lalo y agrega, convencido, que con el rejuvenecimiento podrá rebasar los mil quintales.

Con el propósito de lograr cosechas e ingresos mientras los nuevos cocales entran en producción, muchos productores intercalan otros frutales, sobre todo guayaba. Un ejemplo es la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Eraldo Martínez Quiroga, hasta hace poco dedicada a la ganadería y que ahora tiene 16 hectáreas con el policultivo, de 37 que ya tienen plantadas del árbol de los cien usos.

Juan Terán Borrero, el administrador, explica que harán así en la mayor parte de las 106 hectáreas previstas a fomentar este año en antiguos pastizales. La guayaba es el cultivo asociado, pero también plantarán 8 hectáreas con cacao.

La UBPC es atendida por el Centro de Gestión de Mabujabo, el que más áreas de cocoteros tiene asociadas, pues se extienden, hacia el oeste, desde la Ciudad Primada hasta Santa Rita, en los límites con la vecina provincia de Holguín.

Juan Borrero Matos, su director, apunta que con el programa de rescate el patrimonio pasará de 2600 a 2 200 hectáreas y, sin embargo, casi triplicarán la producción, hasta unas 12 000 toneladas anuales, pues de los nuevos cocales esperan un rendimiento de 5 toneladas por hectárea, frente a las 1,8 reportadas el pasado año.

Es la meta para el millar de hectáreas que serán plantadas el año próximo y las 1 500 de 2019 para completar el programa. Participan en total 39 Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), 23 Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y 21 UBPC.

Serán el sustento del llamado encadenamiento del coco, plan que se mantiene a pesar del azote de Matthew y avanza además en la adopción de medidas para la mejor comercialización  y aprovechamiento industrial, no solo con la obtención de aceite del fruto, sino además el manufacturado de otras partes de la planta como la fibra y la madera del tronco.

Baracoa antes de 2030 debe acopiar unas 23 000 toneladas de coco, como expresión plena de su renacer como el Fénix.

 

 

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