Google Analytics Alternative Ya estamos en Combate: aquellos versos contra los muros del Moncada

Ya estamos en Combate: aquellos versos contra los muros del Moncada

Escrito por Raisa Martin Lobo el . Publicado en 26 de julio

 Aquellos versos contra los muros del MoncadaGuantánamo.- El poema le salió del alma. Lo pensó sin pensarlo, como le sucedía cada vez que algún sentimiento se le atravesaba entre corazón y cerebro. Era como un dolor incontenible, atizado por una fuerza suprema que le cortaba la respiración y solo cedía cuando vertía el alma en el papel. Con cada verso,  Raúl Gómez García, sentía que moría y al instante, comenzaba a vivir otra vez. 

El pequeño apartamento que compartían Abel y Haydée Santamaría, en 25 y O, en el Vedado, era el puesto de mando del Movimiento y allí, en una pequeña máquina de escribir, y a dos dedos, el poeta de la Generación del Centenario, escribió con pasión los versos de " Ya estamos en Combate".
 
El poema épico que inmortalizó a este revolucionario nacido el 14 de diciembre de 1928, vio la luz el 26 de julio de 1953, poco antes del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. Esa noche, las paredes de la granjita Siboney, archivaron por siempre el eco de sus palabras, cuando emocionado el joven de 24 años leyó sus versos, entonces sin nombre, de lo que pasaría a la historia como “Ya estamos en combate”. 

Le sangraban desde lo más profundo del alma, similar a un dolor irresistible que solo cedía cuando llevaba al papel el sufrimiento por Cuba. Y aunque se haya dicho que la obra quedó inconclusa, sus mejores acordes resonaron bien alto contra los muros del Moncada, aquella mañana de la Santa Ana.
 
Fue el último poema para el primer combate. Y ahí, Raúl Gómez García, vertió su alma convencido de que no hay gesta sin himno. Era pura expresión de fortaleza y pasión a favor de los más generosos ideales, unos versos devenido en binomio inherente cuando nos referimos a la gesta del Moncada o sencillamente a la vida y obra del héroe.

Enardecidos de patriotismo, Ya estamos en combate, marcó los pasos de la generación, que no dejó morir las ideas de José Martí en el año de su centenario. Unos versos que hoy permanecen en el alma de todos los cubanos que hoy, como aquel grupo de jóvenes al mando de nuestro Fidel Castro, honra al joven revolucionario, al mártir, al hombre de letras, al que fue y es por siempre,  el Poeta y el Periodista de la Generación del Centenario.

Poema Ya estamos en combate

¡...........................!

Por defender la idea de todos los que  han muerto.

Para arrojar a los malos del histórico  Templo

Por el heroico gesto de Maceo,

Por la dulce memoria de Martí.

En nuestra sangre hierve el hado azaroso

De las generaciones que todo lo brindaron,

En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos

Que vibran en el alma superior del cubano

Ya estamos en combate......

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que  construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres

Y por verla en la estrella solitaria es un  honor luchar

A la generación del centenario le caben los honores,

De construir la patria que soñara el  Maestro Inmortal.

Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

Adelante hasta el nido superior de la gloria

Para que nazca en esta nueva aurora

La república digna y decorosa

Que fue el último anhelo de Chibás.

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos

Serán más culpa y fango para el fiero tirano

Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo

Si no se tiene armas se pelea con las manos.

Ya estamos en combate...... ¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La de furia loca de Gómez y Agramonte...

La de la lucha pura de Mella y de Guiteras...

Adelante, Cubanos...... ¡Adelante!

 

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate

 

Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano

 

Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos

 

Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria

 

Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

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