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Paz y naturaleza

Escrito por Oreste Rios el . Publicado en Oreste Ríos

Proteger el medioambienteGuantánamo.- Desde que se tienen conocimientos el cambio climático permite modificar las condiciones de la naturaleza sobre el planeta Tierra, pero el impacto de los eventos extremos en los últimos años, tienen en jaque a la comunidad científica dados las nefastas consecuencias que pueden derivarse de persistir o empeorar las condiciones actuales.

Según numerosos estudios científicos se ha determinado que el cambio climático va llegando a su límite, de ahí que se impone la meditación del ser humano para contribuir a minimizar las causas que provoca el accionar del hombre contra los ecosistemas naturales que nos rodean.

La realidad indica que los fenómenos meteorológicos extremos tienen una alta incidencia en la salud de los seres humanos, en todas las poblaciones de los cinco continentes.

Demostrado está que el calentamiento global, provocado por el efecto invernadero, es uno de las principales causas de las severas sequías en algunas regiones y de los poderosos huracanes que con frecuencia azotan a regiones completas como el Caribe insular.

De igual manera el calor excesivo provoca la fusión de los glaciares y el hielo marino, lo cual aumenta el nivel del mar, de continuar esa tendencia varias islas e islotes podrían desaparecer al verse anegados por el agua marina.

Así las cosas, el hombre tiene ante sí la disyuntiva de prepararse y ocuparse por un asunto vital para la supervivencia, pues se necesitan acciones concretas y urgentes para salvar las condiciones de vida en nuestro planeta azul.

Si bien la posibilidad de una guerra nuclear es una gran amenaza para la vida en la Tierra, el cambio climático constituye otro enigma que tenemos que sortear y para ello los gobernantes de los países desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza, tienen el peso decisivo.

El accionar de cada uno de nosotros resulta vital, y en ello la educación ambiental debe desempeñar un rol protagónico en cada país y región, pues de ello depende que continúen las condiciones ideales de vida para nuestra especie.

Entre las muchas acciones que pueden realizarse hay una decisiva: plantar un árbol. Es sencillo y gratificante conocer que por cada 5 árboles que plantemos, estos llegan a absorber hasta 1 tonelada de dióxido de carbono en toda su vida.

El llamado del cuidado del medio ambiente jamás podrá relacionarse con una consigna. Más bien debe ser una bandera permanente del llamado a reducir a la mínima expresión la emisión de gases a la atmósfera, causantes del efecto invernadero.

La lógica indica que tanto una guerra nuclear como el cambio climático constituyen las dos principales preocupaciones del hombre en el siglo XXI, y en nuestras manos está solventarlas y sobreponernos a esa cruda realidad para vivir sonrientes, llenos de paz y naturaleza.

 

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