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Reflexiones del Compañero Fidel
El Imperio y la Isla independiente (II)
La aplicación de la Enmienda Platt y el establecimiento de la Base Naval en Guantánamo como marco
de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
A finales de 1901 se inició el proceso electoral en el cual la
candidatura de Tomás Estrada Palma alcanzó el triunfo sin
oposición y contando con el apoyo del 47 por ciento del
electorado. El Presidente electo en ausencia partió de Estados
Unidos rumbo a Cuba el 17 de abril de 1902 y arribó tres días
después. El cambio de poderes tuvo lugar el 20 de mayo de 1902 a
las 12 del día. Ya se había constituido el Congreso de la
República. Leonard Wood embarcó hacia su país en el acorazado "Brooklyn".
El Imperio y la Isla
Independiente (III)
El gobernador militar yanqui, Leonard Wood, tuvo el encargo de
imponer la Enmienda Platt.
En 1902, poco antes de proclamarse la República, el gobierno
norteamericano informó al recién electo Presidente de la Isla
sobre los cuatro lugares seleccionados para establecer las
estaciones navales —Cienfuegos, Bahía Honda, Guantánamo y Nipe—
previstas por la Enmienda Platt. También se consideró nada menos
que el puerto de La Habana como "el lugar más ventajoso para la
cuarta estación naval".
Desde un inicio, a pesar de su origen espurio, el Gobierno de
Cuba, en el cual participaban muchos de los que lucharon por la
independencia, se opuso a la concesión de cuatro bases navales,
pues consideraba que dos eran más que suficientes. La situación
se volvió más tensa al endurecer el gobierno cubano sus
posiciones y demandar la elaboración final del Tratado
Permanente de Relaciones, con el fin de "determinar al mismo
tiempo y no por partes, todos los particulares que fueron objeto
de la Enmienda Platt y fijar el alcance de sus preceptos".
El presidente McKinley había muerto el 14 de septiembre de 1901
como consecuencia de los disparos que había recibido el día 6 de
ese mes. Theodore Roosevelt había ascendido tanto en su carrera
política que era ya vicepresidente de Estados Unidos, por lo
cual había asumido la presidencia tras los disparos mortales
recibidos por su predecesor. A Roosevelt en ese momento no le
resultaba conveniente precisar el alcance de la Enmienda Platt,
para no demorar la instalación militar de la Base en Guantánamo,
por lo que esta significaría en la defensa del Canal —iniciado y
después abandonado por Francia en el Istmo centroamericano—, que
el gobierno voraz del imperio tenía proyectado concluir a
cualquier costo. Tampoco le interesaba definir la situación
legal de Isla de Pinos. Por ello, de manera abrupta disminuyó el
número de las bases navales en discusión, retiró la sugerencia
del puerto de La Habana y finalmente se acordó la concesión de
dos bases: Guantánamo y Bahía Honda.
Con posterioridad, en cumplimiento del Artículo VII del apéndice
constitucional impuesto a la Convención Constituyente, se firmó
el Convenio por los Presidentes de Cuba y Estados Unidos el 16 y
el 23 de febrero de 1903 respectivamente:
"Artículo I.- La República de Cuba arrienda por la presente a
los Estados Unidos, por el tiempo que las necesitare y para el
objeto de establecer en ellas estaciones carboneras o navales,
las extensiones de tierra y agua situadas en la isla de Cuba que
a continuación se describen:
"1. En Guantánamo... " Se hace una descripción completa de la
bahía y el territorio adyacente.
"2. En Bahía Honda..." Se hace otra descripción similar.
En dicho Convenio se establece:
"Artículo III.- Si bien los Estados Unidos reconocen por su
parte la continuación de la soberanía definitiva de la República
de Cuba sobre las extensiones de tierra y agua arriba descritas,
la República de Cuba consiente, por su parte, que durante el
periodo en que los Estados Unidos ocupen dichas áreas a tenor de
las estipulaciones de este convenio, los Estados Unidos ejerzan
jurisdicción y señorío completos sobre dichas áreas con derecho
a adquirir para los fines públicos de los Estados Unidos
cualquier terreno u otra propiedad situada en las mismas por
compra o expropiación forzosa indemnizando a sus poseedores
totalmente."
El 28 de mayo de 1903 comenzaron los trabajos de medición para
establecer los linderos de la estación naval en Guantánamo.
En el Convenio del 2 de julio de 1903 sobre el tema se aprobó el
"Reglamento para el arrendamiento de las Estaciones Navales y
Carboneras":
"Artículo I.- Los Estados Unidos de América acuerdan y estipulan
pagar a la República de Cuba la suma anual de 2 000 pesos en
moneda de oro de los Estados Unidos durante el tiempo que estos
ocuparen y usaren dichas áreas de terreno en virtud del
mencionado Convenio."
"Todos los terrenos de propiedad particular y otros bienes
inmuebles comprendidos en dichas áreas serán adquiridos sin
demora por la República de Cuba. Estados Unidos convienen en
suministrar a la República de Cuba las cantidades necesarias
para la compra de dichos terrenos y bienes de propiedad
particular, y la República de Cuba aceptará dichas cantidades
como pago adelantado a cuenta de la renta debida en virtud de
dicho Convenio."
El Convenio que reglamentaba ese arrendamiento, firmado en La
Habana por los representantes de los Presidentes de Cuba y
Estados Unidos, respectivamente, fue aprobado por el Senado de
Cuba el 16 de julio de 1903, ratificado por el Presidente de
Cuba un mes más tarde, el 16 de agosto, y por el Presidente de
Estados Unidos el 2 de octubre, canjeándose las ratificaciones
en Washington el 6 de octubre, fue publicado en la Gaceta de
Cuba el 12 del mismo mes y año.
Con fecha 14 de diciembre de 1903 se hizo saber que cuatro días
antes, el 10 de ese mes, se había dado posesión a Estados Unidos
de las áreas de agua y tierra para el establecimiento de la
estación naval en Guantánamo.
Para el Gobierno y la Marina de Estados Unidos el traspaso de
parte del territorio de la mayor de las Antillas era motivo de
gran regocijo, y pretendió celebrarlo. En Guantánamo se
reunieron con ese propósito buques de la Escuadra del Caribe y
algunos acorazados de la Flota del Atlántico Norte.
El gobierno cubano designó al Jefe de Obras Públicas de Santiago
de Cuba para hacer entrega de aquella parte del territorio sobre
el cual teóricamente ejercía soberanía el 10 de diciembre de
1903, fecha escogida por Estados Unidos. Sería el único cubano
que estaría presente en la ceremonia y solo por un corto tiempo
ya que, cumplida su misión, sin brindis ni apretones de mano, se
retiró al vecino poblado de Caimanera.
El jefe de Obras Públicas se había trasladado al acorazado "Kearsage",
que era el buque insignia norteamericano, a bordo del cual se
encontraba el contralmirante Barker. A las 12:00 horas se
dispararon 21 cañonazos y con los acordes del Himno Nacional de
Cuba se arrió la bandera cubana que estaba izada en dicha nave,
e inmediatamente se izó en tierra, en el punto llamado Playa del
Este, con el mismo número de salvas, la bandera de Estados
Unidos, con lo cual quedó concluido el acto.
Según el reglamento del Convenio, Estados Unidos debía dedicar
las tierras cedidas exclusivamente a usos públicos, no pudiendo
establecer en ellas comercios o industrias de ningún tipo.
Se comprometían mutuamente, las autoridades de Estados Unidos en
dichos territorios y las autoridades cubanas, a entregar los
prófugos de la justicia por delitos o faltas sujetos a la
jurisdicción de las leyes de cada parte, siempre que lo
solicitaran las autoridades de la nación que los juzgara.
Los materiales importados en las áreas de dichas estaciones
navales para el uso y consumo de las mismas estarían libres del
pago de derechos arancelarios, o de cualquier otra clase, a la
República de Cuba.
El arrendamiento de las referidas estaciones navales incluía el
derecho a usar y ocupar las aguas adyacentes a dichas
extensiones de tierra y agua, a mejorar y profundizar las
entradas de las mismas y sus fondeaderos, y a cuanto más fuera
necesario para los usos exclusivos a que estaban dedicadas.
Aunque Estados Unidos reconocía la continuación de la soberanía
definitiva de Cuba sobre aquellas extensiones de agua y tierra,
ejercería, con el consentimiento de Cuba, "jurisdicción y
señorío completos" sobre dichas áreas mientras las ocuparan de
acuerdo con las otras estipulaciones ya citadas.
En el llamado Tratado Permanente del 22 de mayo de 1903,
celebrado entre los gobiernos de la República de Cuba y de
Estados Unidos, se habían precisado las relaciones futuras entre
ambos países: es decir, se aseguró lo que llamara Manuel Márquez
Sterling "la coyunda insoportable de la Enmienda Platt".
El Tratado Permanente suscrito por ambos países fue aprobado por
el Senado de Estados Unidos el 22 de marzo de 1904 y por el
Senado cubano el 8 de junio de ese año, y fueron canjeadas las
ratificaciones en Washington el 1° de junio de 1904. Por eso, la
Enmienda Platt es una enmienda a una ley norteamericana, un
apéndice a la Constitución de Cuba de 1901 y un tratado
permanente entre ambos países.
Las experiencias adquiridas con la Base Naval de Guantánamo
sirvieron para aplicar en Panamá medidas iguales o peores con el
Canal.
En el Congreso norteamericano el método de las enmiendas
introducidas, cuando se discute una ley que por su contenido e
importancia es de impostergable necesidad, suele aplicarse con
frecuencia obligando a los legisladores a dejar a un lado o
sacrificar criterios discrepantes. Tales enmiendas han mordido
más de una vez la soberanía por la que lucha incansablemente
nuestro pueblo.
En 1912 el Secretario de Estado de Cuba, Manuel Sanguily,
negoció con la cancillería norteamericana un nuevo tratado por
el que Estados Unidos renunciaba a sus derechos sobre Bahía
Honda a cambio de una ampliación en los límites de la estación
en Guantánamo.
En ese mismo año, cuando se produjo el alzamiento del Partido de
los Independientes de Color, que el gobierno del presidente José
Miguel Gómez —del Partido Liberal— reprimió brutalmente,
salieron de la Base Naval en Guantánamo tropas norteamericanas
que ocuparon diferentes poblaciones de la antigua provincia de
Oriente, cercanas a las ciudades de Guantánamo y de Santiago de
Cuba, con el pretexto de "proteger vidas y haciendas de
ciudadanos estadounidenses".
En 1917, con motivo del levantamiento conocido por "La
Chambelona" en Oriente, llevado a cabo por elementos del Partido
Liberal que se opusieron al fraude electorero que llevó a la
reelección al presidente Mario García Menocal, del Partido
Conservador, destacamentos yanquis procedentes de la Base se
dirigieron a diversos puntos de aquella provincia cubana, para
lo cual utilizaron como pretexto "la protección del suministro
de agua a la Base".
Tercera parte: La derogación formal de la Enmienda Platt y el
mantenimiento de la Base Naval en Guantánamo.
En 1933, la llegada al poder de la Administración demócrata de
Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos dejó abierto el
camino para un necesario reacomodo de las relaciones de
dominación que ese país ejercía sobre Cuba. La caída de la
tiranía de Gerardo Machado bajo la presión de un poderoso
movimiento popular, y la posterior instalación de un gobierno
provisional presidido por el profesor universitario de Anatomía,
Ramón Grau San Martín, constituyeron un serio obstáculo para la
realización del programa que demandaba el pueblo.
El 24 de noviembre de 1933, el presidente Roosevelt de Estados
Unidos emitió una declaración oficial en la que alentó la
conjura de Batista y el Embajador en La Habana, Sumner Welles,
contra el gobierno de Grau, que incluía la oferta de firmar un
nuevo tratado comercial y derogar la Enmienda Platt. Roosevelt
explicó que "... Sería bienvenido cualquier Gobierno Provisional
en Cuba en el cual el pueblo cubano demuestre su confianza". La
impaciencia de la administración estadounidense por
desembarazarse de Grau iba en aumento, pues desde mediados de
noviembre se acrecentó la influencia en el gobierno de un joven
luchador antimperialista, Antonio Guiteras, quien en las semanas
siguientes daría muchos de sus más radicales pasos. Había que
derrocar rápidamente a ese gobierno.
Batista conspiró con el imperialismo para echar a bolina la
Revolución del 33.
El 13 de diciembre de 1933, el embajador Sumner Welles regresó
definitivamente a Washington, y fue sustituido cinco días
después por Jefferson Caffery.
Durante los días 13 y 14 de enero de 1934, Batista convocó y
presidió una reunión militar en Columbia en la que propuso
destituir a Grau y nombrar al Coronel Carlos Mendieta y Montefur,
lo cual fue acordado por la llamada Junta Militar de Columbia.
Grau San Martín presentó su dimisión en la madrugada del 15 de
enero de 1934 y embarcó rumbo a México, exiliado, el 20 de ese
propio mes. Mendieta, entonces, quedó instalado como presidente
mediante golpe de Estado, el 18 de enero de 1934. Aunque la
administración de Mendieta había sido reconocida por Estados
Unidos el 23 de enero de ese año, en realidad, como se sabe, el
embajador Caffery y Batista dirigían los destinos del país.
El derrocamiento del mencionado gobierno provisional de Grau San
Martín en enero de 1934, víctima de sus contradicciones internas
y del arsenal de presiones, maniobras y agresiones que contra él
esgrimieron el imperialismo y sus aliados criollos, significó un
primer e indispensable paso en la imposición de una alternativa
oligárquico-imperialista como salida a la crisis nacional
cubana.
Al gobierno presidido por Mendieta correspondería la tarea de
reajustar los vínculos de la dependencia neocolonial del país.
Ni la oligarquía reinstalada en el poder, ni el gobierno de
Washington, estaban entonces en condiciones de ignorar el estado
de ánimo del pueblo cubano hacia el neocolonialismo y sus
instrumentos. Estados Unidos tampoco ignoraba la importancia del
respaldo de los gobiernos de América Latina —Cuba entre ellos—
en la ya entonces previsible confrontación con otras potencias
imperialistas emergentes como Alemania y Japón.
En el proceso que entonces se iniciaba habrían de estructurarse
fórmulas para garantizar el renovado funcionamiento del sistema
neocolonial. La política de "buena vecindad" tenía muy en cuenta
la oposición latinoamericana al intervencionismo abierto que
Washington había practicado en el hemisferio. Era propósito de
la política de Roosevelt obtener una nueva imagen en sus
relaciones continentales mediante la fórmula diplomática del
"buen vecino".
Como una de las medidas de reajuste, el 29 de mayo de 1934 se
firmó un nuevo Tratado de Relaciones cubano- norteamericano,
modificando el del 22 de mayo de 1903, suscrito entonces por
otro Roosevelt, tal vez de lejano parentesco, el de los Jinetes
Rudos, que desembarcó en Cuba.
Dos días antes, el 27 de mayo, a las 10:30 de la mañana, y en
los momentos en que el embajador de Estados Unidos, Jefferson
Caffery, se preparaba a abandonar, como de costumbre, su
residencia de Alturas de Almendares, fue objeto de un atentado
de tres disparos realizado por varios desconocidos desde un
automóvil. Al día siguiente, el 28 de mayo, al transitar al
mediodía por la Quinta Avenida del reparto Miramar, el auto al
servicio del primer secretario de la embajada de Estados Unidos,
H. Freeman Matthews, de regreso después de haber dejado al
diplomático en la Embajada, fue asaltado por varios individuos
armados con ametralladoras que viajaban en un auto. Dirigiéndose
uno de ellos al chofer, le dijo que hiciera saber a Matthews que
le daba una semana de plazo para que se marchara de Cuba; acto
seguido rompió de un golpe el parabrisas del auto y
desaparecieron velozmente.
Estos actos revelaban un estado general de hostilidad contra
Estados Unidos y pudieron haber precipitado la firma del nuevo
Tratado de Relaciones que planteó el supuesto fin de la
impopular Enmienda Platt.
El nuevo Tratado de Relaciones dispuso la supresión del derecho
de intervención de Estados Unidos en Cuba y que:
"La República de Cuba y Estados Unidos de América, animados por
el deseo de fortalecer los lazos de amistad entre los dos países
y de modificar, con ese fin, las relaciones establecidas entre
ellos por el Tratado de Relaciones firmado en La Habana el 22 de
mayo de 1903, (... ) han convenido en los siguientes artículos:
[... ]
"Artículo 3.- En tanto las dos partes contratantes no se pongan
de acuerdo para la modificación o abrogación de las
estipulaciones del Convenio firmado por el Presidente de la
República de Cuba el 16 de febrero de 1903, y por el Presidente
de Estados Unidos de América el 23 del mismo mes y año, en
cuanto al arrendamiento a Estados Unidos de América de terrenos
en Cuba para estaciones carboneras o navales, seguirán en vigor
las estipulaciones de ese Convenio en cuanto a la estación naval
de Guantánamo. Respecto a esa estación naval seguirá también en
vigor, en las mismas formas y condiciones, el arreglo
suplementario referente a estaciones navales o carboneras
terminado entre los dos Gobiernos el 2 de julio de 1903.
Mientras no se abandone por parte de Estados Unidos de América
la dicha estación naval de Guantánamo o mientras los dos
gobiernos no acuerden una modificación de sus límites actuales,
seguirá teniendo la extensión territorial que ahora ocupa, con
los límites que tiene en la fecha de la firma del presente
Tratado."
El Senado de Estados Unidos ratificó el nuevo Tratado de
Relaciones el 1° de junio de 1934, y Cuba, el 4 de junio. Cinco
días después, el 9 de junio, se canjearon en Washington las
ratificaciones del Tratado de Relaciones del 29 de mayo de ese
año, con lo que desapareció formalmente la Enmienda Platt, pero
permaneció la Base Naval en Guantánamo.
El nuevo Tratado legalizó la situación de facto en que se
encontraba la estación naval en Guantánamo, por lo que se
rescindía la parte de los convenios del 16 y 23 de febrero y 2
de julio de 1903 entre los dos países relativa a terrenos y
aguas en Bahía Honda, y se modificaba, en el sentido de
ampliarlos, aquella que se refería a las aguas y terrenos en la
estación naval en Guantánamo.
Estados Unidos mantuvo la estación naval en Guantánamo como
lugar estratégico de vigilancia y resguardo, para asegurar su
predominio político y económico sobre las Antillas y
Centroamérica y para la defensa del Canal de Panamá.
(continuará)
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